lunes, 16 de marzo de 2009

ODIO: Pseudo-víctimas del racismo

El otro día iba por la calle caminando tan tranquilo y vi un hombre que, por su atuendo parecía de procedencia India. Al verlo, y al ver como iba vestido no pude hacer otra cosa que esbozar una sonrisa (discreta, lo juro).

Pues el tío se giró y me dijo (textualmente y con acento de por ahí): "¿Qué miras? ¡Racista!". Mira, yo hay dos cosas con las que no puedo. Una es el racismo y la xenofóbia (los que me conocen saben que, aunque me lo tomo todo a broma y frivolizo, son dos actitudes que no aguanto y me cabrean mucho), y la otra es el victimismo social. Claro que hay racismo, claro que hay víctimas del racismo, pero que me llamen racista a mí me jode mucho, porque no es que sea el típico que cree que no es racista, es que sé que no lo soy, y lo sé porque no siento la necesidad de demostrar nada, no le voy a ceder mi silla a un tío por el color de su piel, porque no se la cedería a alguien de mi misma raza, porque si todos somos iguales, no hay que comportarse de forma diferente ante nadie, y, desdeluego, el que busca justificarse y demostrar sus ideales, es que, o bien cuelgan de un hilo, o bien es un hipócrita que no sabe ni quién es.

Evidentemente no le dije nada, porque la hubiera liado más y el hombre iba con su familia, y no tenían ninguna culpa de que ese tío fuera gilipollas, pero yo veo a un tío por la calle vistiendo una especie de chilaba amarilla, con una barba que le llega más abajo del cuello, peludo como Chewbacca y con un turbante naranja que le hace veinte centímetros más alto, lo siento mucho, pero me da la risa.

Si yo me vistiera de esa guisa me llamaría lunático, pero se viste él y tenemos que estar serios ante un tío que va vestido como si fuera carnaval y actuar con normalidad. Si, que cada uno se viste como le sale de la polla, y a mi me parece de puta madre (no soy quién para decirle a nadie como se tiene que vestir, que tengo mi histora, como ya sabéis), pero yo si me viniera un tío cubierto de papel de Albal me reiría, porque no hay más, y como aún no ha salido en Cibeles, pues el ir con una túnica amarilla y un turbate naranja chillón no lo vemos normal. Lo siento.

Si vemos a un hombre blanco con un gorro de Papá Noel y un tanga rosa por encima de los pantalones nos lo miraremos y lo comentaremos, pero si vemos a una persona extrangera vestida como si hubiera salido de un cómic de Flash Gordon nos quedamos mudos y ni miramos por miedo a que nos acusen de racistas. Pues eso, amigos, eso es racismo.

2 comentarios:

Nimendil dijo...

Es, como siempre, otro problema de llevarlo todo al extremo.

Ximi dijo...

Si, esto lo habéis vivido de cerca en el blog de SdR