viernes, 23 de octubre de 2009

XIMI DE CHIMICHANGA

Buenas, frikis lamerizos, un día más me tenéis aquí, a tocar los cojones un rato. Hoy os quería explicar una anecdotilla que surgió cuando estaba en México estas vacaciones, viaje del cual aún no he hablado y cuando hable (si llego a hablar) quedará raro por tarde y cutre, pero en fin...

Todos vosotros conocéis mi pasión por el bueno de Masacre, el mercenario bocazas, pues bien, él tiene otra pasión (y no me refiero a las hermanas Olsen), esa pasión son las chimichangas, un plato típico mexicano... ¿Que os parece ridículo? Bien, pues mirad un par de imágenes que he encontrado poniendo "Deadpool Chimichanga" en Google...



Fascinante, verdad? Pues como es evidente, una vez hube aterrizado en el país del guacamole lo primero que quise hacer fué comerme una de esas famosas chimichangas, lo que no sabía era lo dificil que me iba a resultar...

L cuestión es que por la zona en la que estuve no parecen demasiado aficionados a la chimichanga en cuestión, así que cuando me di cuenta de que la oferta de chimichangas en Quintana Roo era tan limitada me aventuré a preguntar.

Le pregunté a Carlos, el chófer que llevamos durante todo el viaje, y él me dijo que lo más parecido que conocía era una "semi-changa" que sería como una mujer mitad mono, pero que de chimichangas no había oído hablar en su vida.

La tensión aumentaba, mucho me temía que además de no haber podido ver un puto combate de lucha libre en todo el tiempo que estuve allí tampoco iba a poder degustar mis codiciadas chimichangas, hasta que un día, Carlos me contó que había estado indagando y que ya sabía lo que era, que era como un taco relleno de carne pero frito (una delicia, vamos). Aunque valiosa, esa información no me servía de nada, ni siquiera para hacer chantaje al gobierno autóctono (que por lo visto son gentes muy humanas y bondadosas), así que me dí por vencido, asumí que no podría probarlas. Ese plato exquisito, digno de los dioses del Olimpo no podría jamás entrar en mi boca y ser masticado por mis dientes, absorvido por mi esófago, digerido por mi estómago ni cagado por mi precioso trasero. la vida ya no tenía sentido para mi...

Hasta que el último día, en el buffete del hotel...


Ahí estaba! Dios... Era lo más hermoso que había visto jamás, me llené el plato, incluso robé para poder llevármelas a la habitación, era el momento más deseado de todo el viaje, ¡a tomar por culo Quetzacoatl! ¡A freir espárragos los bancos de corales y el agua cristalina! Ya tenía lo que había ido a buscar... Era un hombre feliz. Y deja que os diga una cosa, amigos...

¡ESTABA DE PUTA MADRE!

Chimichangachimichangachimichanga, frikis manejaautos!

3 comentarios:

Conner Kent dijo...

JAJAJAJ que gracia, no lo sabía :) joder, y que buena pinta tiene la dichosa chimichanga O_O

Sònia dijo...

Dios, y pensar que soy yo quien le tiene que hacer esas fotos...

Lograi el Luciérnago dijo...

¿Y la receta qué?