jueves, 28 de enero de 2010

MEMORIAS PUNK 2: VUELTA A LAS ANDADAS

Muy buenas, frikis localizarrateros, hoy vamos a recuperar una sección que dimos por finiquitada hace ya bastante tiempo. En las anteriores entregas de Memorias Punk hablé del movimiento en sí y aunque tuvo bastante éxito y de aquí sacamos a nuestro primer troll (Beat, vuelve, te echamos de menos), no cumplí lo que prometí en el primer post de la sección, que era explicar mis vivencias como alguien que parecía pertenecer al movimiento (aunque no fuera el caso) y me centré mucho más en explicaros la historia del punk.

Una vez hecha la introducción (que duró ni más ni menos que 13 entregas, que no son pocas en estos tiempos de crisis), vamos a pasar al meollo de la cuestión y voy a contaros mis anécdotas, que por algún motivo os gusta mucho leer, y aunque sé que he tenido una vida intensa e interesante no lo acabo de entender del todo...

Supongo que os preguntaréis por qué ahora y no hace tres meses o dentro de cuatro. Pues bien, os lo voy a explicar:

Hace un año aproximadamente (quizás más) tomé la dificil decisión de quitarme la cresta que me había acompañado durante casi ocho años (con doce me hice mi primera cresta ganándome el respeto de los míos y labrándome una reputación como futuro ex-yonki) para empezar a trabajar. Tenía que ganarme la vida, y todo el mundo sabe lo importante que es el peinado para la gente. Se sabe si alguien es buena o mala persona por el peinado que lleva:

Evidentemente, si vemos a un hombre repeinado hacia atrás sabremos enseguida que es alguien de fiar, si lleva la ralla al lado, sabremos que es un buen cristiano, si lo lleva con mechas y engominado sabremos que es un jóven vital y con buen gusto, si lo lleva largo es un artista de confianza, pero si lleva cresta... Bueno, si lleva cresta, todos sabemos que significa que es un drogadicto, alcohólico, tiene el SIDA, se droga en el trabajo, no tiene el graduado escolar y se follará a tu hija de diez años en cuanto tenga ocasión. Si, amigos, vivimos en un planeta en el que damos más importancia a las mechas de la gente que a la personalidad, a los títulos que a las aptitudes, a las hamburguesas que a las salchichas.

En fin, que me voy del tema, que me dejé crecer el pelo y mi gloriosa cresta multicolor de treinta centímetros dejó este mundo entre un mar de lágrimas. Me jodió deshacerme de ella, me jodió mucho, pero que le vamos a hacer, "La vida sigue", pensé yo. La idea que adquirí para complacerme fué que ya era demasiado mayor como para ir de guay por la vida con cresta y botas. Nada más lejos de la realidad. Ahora comprendo que tengo 22 años, eso es una puta mierda, en cuatro años me quedaré calvo, y si no llevo cresta ahora, ¿cuando cojones voy a llevarla? Además, yo siempre he ido a la mía, jamás me ha importada ni una sola opinión sobre mí, y si crees que llevar cresta es un acto pueril y vació te equivocas, y no merece la pena relacionarme contigo, imbécil.

Si, amigos. Ayer pasé por delante de la peluquería dónde suelo cortarme el pelo (un par de tíos que son la hostia de concisos en su trabajo y te dejan perfecto, además, es mucho más barato que la media, aunque hayan subido los precios) y como quien no quiere la cosa entré y les pedí al peluquero que me rapara al cero los lados de la cabeza.

Ahora vuelvo a ser yo, en cuanto me ví en el espejo me reconocí, llevaba más de un año sin verme reflejado en ninguna parte. Llevaba más de un año deprimido sin motivo aparente. Era mi cresta; la fuente de mi poder, el peinado más carismático del mundo.

Ahora me veo, con mi cresta de tres centímetros (aunque aún demasiado corata para levantarla o pintarla, y pienso que no es que los viejos tiempos fueran mejores, es que aún vivo en los viejo tiempos, y que estos son los momentos, los días, los años que voy a recordar con nostalgia en cuanto me convierta en alguien de provecho (si cae esa breva, que me han echado del pseudotrabajo que tenía (bueno, casi del todo)). La cresta mola, y a casi nadi le ha parecido mal verme de vuelta (cosa qu eme ha sorprendido, aunque esperaba tener algo de pelea y estoy un poco decepcionado en este sentido, pero bueno, es que los tengo curados de espantos).

Eso lo hice ayer, a partir de la próxima entrega veremos lo que hice hace años, cuando molaba más que ahora y era más conocido en mi ciudad. Os recuerdo que ABSOLUTAMENTE TODO lo que cuento en este blog sobre mi vida o mi pasado es 100% cierto, sin omitir detalles ni adornar las historias, así que en el próximo post de la sección os contaré cuando, antes de un festival de rock, fuimos a ver a un amigo y su abuela llamó a la policía.

Ahora os dejo con un tema de Animales Muertos que habla sobre el tema y que además es de las mejores que tienen. Disfrutadla:



Hasta mañana, hijos de puta, y Rock and Roll!

6 comentarios:

PrrrK_03 dijo...

¡Joder, treinta centimetracos! Yo tengo un colega que también la lleva bastante larga, pero apenas pasará de los 20 cms. Me habría gustado conocerte en esa época, yo también frecuentaba las más respetables compañías de mi ciudad, pero cosas de la vida, uno muere de sobredosis, los otros se van a vivir fuera, unos otros se "lo dejan"...
Pero recuerdo esa época con mucho cariño, y hoy en día todavía me resisto a deshacerme de ciertos elementos, como mis cadenacas.

PD: ¿22 años? ¿Joder, si tienes mi edad y yo te hacía mayor...

Conner Kent dijo...

Mañana he quedado con él para comer, ya os digo si es verdad o no XD

Álex Esteve dijo...

Vaya, si solo eres 4 años mayor que yo... xD

Buah,a mi lo de la cresta me la suda, pero me parece demasiado incomodo de llebar xD

Como no necesitas mi aprobación, no digo nada, así que... Hasta cuando sea! xd

Sònia dijo...

¿Y cuándo te volverá a crecer el pelo?
By Margarita.

Porque los que de verdad te queremos somos sinceros... ¡muajaja!

Anónimo dijo...

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Nimendil dijo...

Bien, bien, que a mí me habría gustado verte crestudo.