martes, 5 de enero de 2010

NOCHEVIEJA '09

Bueeeeno... Vamos a hacer el post con reportaje fotográfico sobre cómo pasé la nochevieja, que sé que es algo que os interesa a todos y que ninguno queréis perderos. Aunque si tengo que hablar de la fiesta de la noche, antes tengo que poneros en situación:

Estas navidades, en un alarde de ingenio y originalidad le regalé a mi chica un viaje a Madrid para fin de año (bueno, eso y un Gizmo bailarín y el DVD de Up). "Ya que es tan mítica la fiesta de la Puerta del Sol", pensé...

Así que el día 30 nos encaminábamos a la capital de la gente repeinada en el AVE, a mí personalmente me encanta el AVE, es rápido, cómodo y el control de seguridad no sirve para nada (yo llevaba mi M-16 y no me dijeron nada). Pasamos un par de días buenos visitando la ciudad (yo ya la había visitado en otras ocasiones, pero Sònia no, así que nos dedicamos al turismo puro y duro). Comimos más caro de lo normal, caminamos más de lo normal, vimos más gente de la normal y quisimos asesinar a los transeuntes más de lo normal.

El viaje tiene un par de anécdotas que no están mal, como la de los gilipollas que nos pusieron verdes por hablar en catalán entre nosotros o la del restaurante en la que los cafés cuestan tres euros, pero lo que aquí nos ocupa es la noche del 31.

La cena no fué nada espectacular, nos compramos un par de bocatas de panceta en el Museo de Jamón y nos os comimos en la habitación del hotel, que estaba a doscientos metros de La puerta del Sol. Íbamos para allí a eso de las diez (nos habían dicho que eso se ponía a petar) cuando vimos, antes de llegar, un muro de personas con atuendos ridículos empujando haca delante. "Oh, seres humanos haciendo cosas en grupo, unámonos a ellos!", pensamos; así que nos unimos al mogollón y veinte minutos más tarde lográbamos pasar un control de seguidad aún más idiota que el del AVE.

Sònia y yo preperándonos para la fiesta, con abundante alcohol
(eso sí, en vaso de plástico, que botellas no se podían entrar)

La gente me miraba extraño y no paraba de hacerme fotos, y pedir que me hiciera fotos con ella (sobretodo las mujeres hermosas), Sònia dice que es por la máscara, aunque yo creo que lo que pasa es que en la capital saben distinguir a la gente con clase.

Nos situamos, a petición de Sònia al lado de un chaval paraplégico porque pensó muy acertadamente que la gente haría un corro a su alrededor, asíq ue estuvimos más anchos que dios y pudimos reírnos de él y sus amigos idiotas cuando intentaron ligar con otras idiotas que pasaban por ahí.

Diez minutos antes de las campanadas, una chica jóven, probablemente con algún tipo de retraso mental (o menstrual) vino a pedirme un cigarro. Yo, que soy un caballero y me gusta contribuir a la muerte de las personas se lo dí (aunque ahora que lo pienso me parece que en este caso fue Sònia la que echó tierra sobre la tumba de ésa tía) y me dijo "Jo, tío, es que no veas que movida, o que nos ha pasado. "Vale", dije yo, y me dí la vuelta hacia el campanario. "¿Te cuento lo que nos ha pasado?", preguntó emocionada; "Mira, pues la verdad es que preferiría que no", de dije muy digno, "Mira pues resulta que...", continuó ella pasando de mí como de la mierda, así que la interrumpí y dije: "Oye, chica, creo que no me has entendido, no me interesa tu vida, me la suda, además, nos van a a dar las uvas aquí y no necesitamos que nos cuentes tu vida". La cara de tristeza que se le puso a la chiquilla sólo es comparable a la de Igor, el burrito de Winnie the Pooh, así que el espíritu navideño me ablandó el corazón y le de pregunté: "¿A ver, es muy largo?". "Hombre, un poco", dijo ella. "Entonces no me interesa", contesté. Pero ella me lo contó igulamente: "Pues resulta que nos acabamos de despertar ahora con una resaca del copón y no tenemos tabaco". "¿Eso es todo?", pregunté, "Si", dijo ella. Volví a darme la vuelta.

Éste soy yp dando el último trago del año,se me
resbaló un poco el vaso y fuí con la máscara
mojada
toda la noche porque no llevaba la de repuesto...


Después de la increíble aventura con la idiota del tabaco, miré el reloj y apenas faltaba un minuto para las doce, así que abrí mis uvas, Sònia abrió las suas y nos pusimos a esperar. Y esperamos. Y esperamos... Y... Esperamos. Esperamos hasta que Sònia miró el reloj de la torre y vió que ya pasaban más de diez minutos de las doce, fué entonces cuando decidimos comernos las uvas y a tomar por culo las campanadas. Luego sonaron unos petardos, fuegos artificiales, la gente empezó a hacer el garrulo y al final, ni campanadas, ni Anne Igartiburu cayéndose de lo alto, ni hostias. Pero bueno, el ambientillo estaba guay.

Cuando vimos que no iban a sonar las campanas nos comimos
nuestras uvas, haciéndo malabares para que no se cayera la priva

Eso si que os lo voy a decir, eso está lleno de italianos. Son una puta plaga. Ibas por la calle y te preguntaban: "¿Eres español o italiano?" y era más normal que te contestaran lo segundo. Yo tengo la teoría de que en Italia la celebración es una puta mierda y por eso vienen a tocarnos los cojones aquí, porque sinó no se explica. Es decir, si el mundo fuera normal (que no lo es), habría una cantidad semejante de italianos, ingleses, alemanes, holandeses, autrohúngaros, etc, etc, etc. Y no sólo los sorbepasta éstos que no se entiende una mierda de lo que dicen.

Y tal y como dicen (y si no lo dicen, deberían), no hay nada
como empezar el año bien acompañado...

Oh, vaya, por lo que veo este post está quedando más largo de lo que esperaba, así que dejo el final para mañana, que sinó pasáis de leerlo, vagos de mierda (esto os lo digo ya para que luego no hayan malentendidos, cuando publicáis un post muy largo en vuestro blog y en él no habláis de mí, paso de leerlo. Ya se lo dije a Nimendil, ahora vosotros también lo sabéis". Hasta mañana, imbéciles!

7 comentarios:

David Martinez dijo...

jaja en Barcelona tambien hay italianos para parar un tren, yo a eso lo llamo éxodo, gracias a berlusconi, o bueno eso dicen los italianos que conozco.

por cierto yo estuve a pocas calles de alli esos dias

Guybrush dijo...

Me descojono con la pobrecita de los cigars, le tenías que haber dao un buen PURO, a ver por dónde te salía.

PrrrK_03 dijo...

Estoy pensando que deberías llevar un pedal impresionante como para no escuchar las campanadas estando debajo del campanario. (No me extraña, a esas horas yo también la llevaba bien grande, juajuajua)

En cuanto a la pava de los cigars, apoyo lo de que tendrías que haberle dicho con una voz grave y suave como el cuero aceitado (imitando a Jerjes el Drag Queen, vamos): "Yo tengo un puro..."

Álex Esteve dijo...

Yo soy tan vago que me da pereza mirar si la entrada es larga o no y al final siempre me la leo toda.

Nimendil dijo...

Menos mal que estaba mi nombre al final de este post, que si me lo llego a leer pa nada...

Goku_Junior dijo...

¿Que tendrá tu mascara que triunfa tanto entre las locas madrileñas?

Tiene que ser un puntazo tomarse las uvas en la puerta del sol... a su hora, claro xD

Lograi el Luciérnago dijo...

Aprovecho para dejar claro que el que nuestras novias usen el mismo modelo de gorro es lo único que tenemos en común Ximi y yo...