miércoles, 24 de marzo de 2010

MEMORIAS PUNK 2: ¡VAYA PINTAS!


Ha sido en infinidad de ocasiones que una mujer (hombres también, pero sobretodo señoras, como en el Facebook) se ha girado por la calle para increparme verbalmente (no sé exactamente con qué intención). Son muchas, y con reacciones muy variadas, así que lo que os ofrezco a continuación es un pequeño resumen de las veces que mejor me acuerdo y un breve análisis del tema:

Imaginadme: cabeza afeitada por los lados, veinte o treinta centímetros de cresta de diversos colores (uno en cada ocasión, pero llevé rojo, azul, lila, naranja fosforito, rosa y amarillo), cadenas grandes por todo el cuerpo, pinchos en los brazos, en el cuello y en las botas militares. Camisetas con mensajes obscenos y reivindicativos, pendientes grandes y los pantalones remangados para enseñar mis cordones de colores. Ése era yo, el tío más extremo a este lado del Misissipi.

Caminando por la calle, pasa una señora con bolsas de la compra mirándome con ojos de buitre y repasándome de arriba abajo. "¡Vaya pintas!" me dice; "Si es que desde luego, hay una cantidad de arrstrados por el mundo que me da un asco que no veas, por favoooor...", respondo yo, señalando a una pija con pinta de amoalaura. La vieja me mira, y la miro MUY serio. Se va. Me descojono.

Volviendo un día de clase, una señora de esas que etiquetarías inmediatamente como votante del PP y ex-miembro de la sección femenina, con perlas y abrigo de piel paseaba del brazo de su marido. En cuanto me vieron empezaron a murmurar y cuando me rebasaron la mujer espetó lo de "¿Vaya pintas!". Yo me la miré de arriba a abajo, y dirigiéndome al marido con cara de ofendido espeté: "Mire, señor, soy consciente de que su situación no debe de ser fácil, pero si su madre retrasada no es capaz de comportarse como un ser humano, quizás no debería exponerla al mundo. Hay sitios en los que la podrían cuidar muy bien: una guardería, un zoo..". El hombre flipó tanto que ni siquiera pudo decir nada, así que se fué indignado. Yo grité "¡Corre, Forrest, corre!.

No sé dónde iba cuando una señora se me cruzó y me dijo el ya clásico "Vaya pintas", a lo que yo me giré de forma violenta y le empecé a pegar un rapapolvo acojonante, diciéndole que yo era el más chungo de Lleida y que si no quería pagar las consecuencias de ser una zorra maleducada qu emejor que se callara la puta boca, todo esto mientras hacía ver que buscaba algo en el interior de mi chaqueta. Os juro que en mi vida había visto una expresión de terror como la de esa mujer, y si le hubiera dado un infarto lo hubiera lamentado. Lo hubiera lamentado y hubiera corrido en dirección contraria...

Una señora (la típica señora) me viene con el aclamado por la crítica "Vaya pintas", a lo que yo me planto delante suyo y con un brazo en jarras y gesticulando excesivamente con el otro le digo: "Desde luego, señora, está usted di-vi-na. Ese estampado floral en combinación con esa falda de raso marrón... Y se nota que no está acomplejada, dejándose ver con todos esos broches tan kisch, cuantos coloooores... Y el pelo, oh! Ese moño tan años veinte, claro, se llevaba cuando usted era joven y ahora lo que querido recuperar. Pero lo que más me gusta es lo que se ha hecho con el maquillaje, esa pinta de putón no se consigue sin horas y horas de práctica, y las cajas! Que atrevida al afeitárselas para pintárselas luego de ese color que sólo podría describir como azul verdoso amarronado... Divina, está usted DIVINA!". La mujer al borde del llanto, yo, camino del descojone. Mi ego... ¡IN CRESCENDO!

Estas son las cuatro que más claramente recurdo. Al respecto me gustaría añadir que es muy extraño que todas se dirigieran a mí con la misma sentencia. Sin duda habían aprendido modales en el mismo centro de reclusión, porque, no me toquéis los cojones, que si alguien me puede echar algo en cara no son estas mujeres que, a parte de increparte por cómo vas vestido por la calle sin motivo aparente, se te cuelan en cualquier cola que haya, van a las inauguraciones de exposiciones y presentaciones de libros a por el papeo y te van a rajar con un machete si te interpones entre algo gratis y ellas. Estas maleducadas son el reflejo de una sociedad patriarcal en la que si no te pareces al resto del rebaño eres el enemigo.

Ésas si que deberían ir a educación por la ciudadanía, aunque por suerte (o desgracia, porque tengo que reconocer que me divertía mucho a su costa) esto está desapareciendo y las señoras ya no suelen increparte por la cara.

La verdad es que era admirable, se enfrentaban a la gente con pintas de ser los más chungos de la sociedad sin más arma que su estupidez... Y apenas maté a ninguna...

Por cierto, amenizo el post con la canción Kosas de viejas, gran tema de Manolo Kabezabolo, que trata más o nemos de lo mismo que la entrada. Hasta mañana, hijos de puta.

3 comentarios:

Álex Esteve dijo...

Las viejas se meten con todo el mundo.

Mira, unos amigos y yo, que no destacamos por nuestras pintas, ibamos hablando por la calle y riendo, entonces pasamos por al lado de una señora y espeta "Que feliz son..."...

Mi teoria es qeu estan amargadas de la vida y no tienen nada mejor que hacer para quitarse la rabia que atacar a los jovenes.

Lograi el Luciérnago dijo...

¡Hostia, Ximi, yo quiero ver una foto de eso...! xD
Tienes que estar divino.

Lograi el Luciérnago dijo...

Ah, y a mí, Señoras, menos, pero una vez iba por la calle volviendo de clase o algo, cuando se me planta delante un moco de unos tres años, que me llegaba a las rodillas, y me grita "¡¡¡JIPIIIII!!!".
Me quedé flipao, miré a los padres (votantes del PP, él, putero acomplejado, ella, lesbiana reprimida) allá a lo lejos riéndoles la gracia, y no supe como reaccionar.
Hasta que le dije al enano "Niño, no me insultes o te meto con la mano abierta", y seguí flipándolo el resto del camino...