martes, 11 de mayo de 2010

EXPERIENCIA CERCANA A LA MUERTE

Estamos (como os dije el domingo) de servicios mínimos debido a las fiestas de mi ciudad (aunque a juzgar por el post de ayer pueda no notarse), así que seré breve y os contaré como casi muero la semana pasada.

Iba yo caminando tan ricamente por la calle (bueno, tan ricamente no, porqu eno eran ni las ocho e iba de camino al centro educativo en el que realizo mis estudios a aburrirme como un muerto y a no entender una mierda) cuando, al cruzarme con una chica que iba en dirección contraria a la mía noté un gran viento que me rozaba el brazo, un chasquido en el suelo y un grito agónico. Había caído un tiesto.

Era un tiesto de cerámica de esos grande y pesados, lleno de tierra y con flor incluida, al parecer había caído del edificio delante del cual pasábamos (y no del primer piso, que la velocidad a la que iba no era cosa de risa). La chica con la que me crucé estaba en el suelo aullando de dolor y cubierta de sangre, el tiesto le había jodido el brazo cuando caía y le había rajado toda la piel de la parte exterior de la extremidad en cuestión. No pude hacer otra cosa que llamar a emergencias (que, como no, querían enviara a la guardia urbana envez de a una ambulancia, cosa que hacen siempre, como cuando llamé porque había un yonki muriéndose en mi portal y tuvieron que enviar a la puta policía envez de a los servicios médicos para al final, dejarlo allí, envuelto en su propio vómto) y quedarme al lado de la pobre muchacha, que estaba hecha mierda y llorando como una magdalena, la pobre.

Como no, la gente se agolpó alrededor a preguntar "¿Qué ha pasado?", siempre buscando el puto morbo (yo no lo entiendo y creo que no voy a llegara a hacerlo nunca) y a no hacer nada más que estorbar (las viejas son las peores).

Finalmente llegó la ambulancia antes que los fascistas de azul (otro clásico) y se la llevaron. Yo me fuí antes de que viniera nadie a hacerme preguntas ni a pedirme declaración.

La cuestión es que miré hacia arriba y el edificio tenía unos balcones de piedra muy gruesos y resultava (a simple vista) imposible colgar macetas por fuera, además, no hacía viento como para tirar un tiesto de ese tamaño, así que estoy casi convencido de que fue intencionado. La duda que tengo ahora jodiéndome la mente es si iba a por la chica o a por mí. Si iba a por mí tenemos un problema porque el otro día hice una lista de quién había podido ser y se me acabó el papel y la tinta, y eso que había descartado a todos los mancos, estanjeros y niños de ella.

Por otra parte, no puedo dejar de pensar en lo mucho que hubiera molado morir del mismo modo que mi personaje, SAMARITANO, adquirió sus poderes: de una hostia de tiesto en todo el cráneo.

Hasta mañana, hijos de puta, que os vaya bien... BIEN MAL!
(el dibujo de SAMARITANO que acompaña el post es de Abel García)

2 comentarios:

Álex Esteve dijo...

Pues si va a por ti deberías montar un plan de venganza y tal. Que alguien te vengue digo.

Lograi el Luciérnago dijo...

Joer, Ximi, mucha casualidad es eso...
A ver si era el ANOnimo fans de JON OTAOLA...