miércoles, 5 de mayo de 2010

HA MUERTO UN GRAN... HIJO DE PUTA

Saludos, frikis salpicarruedas, parece que el mundo real vuelve a salpicar este blog con una nnoticia de actualidad, algo que, por lo visto es muy importante, algo que no podemos pasar por alto los que vivimos el día a día al pie del cañón, en efecto, estoy hablando ni más ni menos que de...

LA MUERTE DE ÁNGEL CRISTO
(Nunca un nombre con tanta santidad perteneció a alguien tan deleznable)

Es el momento de las lágrimas, y al igual que pasó la semana pasada con el facha de mierda ese (Samaranch), los elogios al domador no se han hecho esperar y llenan los informativos. Bien sabéis que la muerte de un imbécil me importa poco, pero cuando de repente todo el mundo era su admirador, cuando sin comerlo nio beberlo era un pilar de esta comunidad, cuando sin aviso previo debemos postrarnos ante su ataud y pedir clemencia por el pedazo de profesional que fue me jode, y mucho.

Este hombre era un maltratador profesional y vocacional. Pasó su vida y se ganó el pan maltratando animales en público para el divertimento de los hijos de los sádicos (los sádicos de ahora, que van a llevar al circo a los sáicos de mañana), que lo flipaban viendo como el hombre dominaba a la bestia. Animales que vivían en jaulas diminutas, condicionados a base de privación de alimentos y palizas (lo van a negar, no lo dudéis) para obedecer a una caricatura del ser humano que merecía menos que lamer la mierda de los leones a los que vejaba y humillaba.

Este personaje no sólo fué un maltratador en su vida pública, maltrató también a la mujer con la que se casó, Bárbara Rey, que aunque no apruebo de modo alguno su modo de vida, contando su mierda a diestro y sienstro a cambio de dinero (por el vendió a su familia y humilló a la especie humana) o follándose al rey (eso se dice), que si tuvo que comprar su silencio le debió salir por un ojo de la cara. Era una vedette, y no quiero desprestigiar su trabajo, pero una tía que está buena no merece más atención que yo, que soy un friki gordo. Este hombre (volvemos al desgraciado que nos ocupa), si es que se le puede llamar así maltrató a sus hijos (cosa que me parece aún más grave, ya que la mujer lo puede enviar a tomar por culo, pero a los hijos les cuesta un poco más, creo yo), humilló y rebajó al nivel del betún a todo aquel que se le acercó.

Su espiral de adicciones al alcohol, las drogas y todo aquello susceptible de ser usado por un hombre enfermo como él le llevó a la bancarrota en más de una ocasión, aprovechándose de la fama que se había ganado follándose a la tía buena para amasar más dinero que invertir en cocaína.

Insultó a todo el mundo y perdió el respeto de una humanidad que, por desgracia, se lo había tenido (aún siendo la que era la naturaleza de sus méritos). Llenó horas y horas de telebasura vejando a sus conocidos, amigos y familiares y avergonzó al mundo con su declive público y su degenaración, tanto física como mental.

Ahora me tengo que tragar a un montón de gente diciendo por televisión que fue un gran hombre, un gran domador y un ejemplo a seguir. Cuando alguien está muerto se le perdonan los pecados. Yo no funciono así, que alguien muera no me sirve si antes no se ha redimido, y Ángel Cristo estaba muy lejos de la redención. Sus hijos, que no le hablaban desde hace años, su mujer, la cual dijo públicamente que le odiaba lloraron en su funeral, lloraron ante las cámaras. Hipócritas.

No voy... no puedo decir que me alegre de la desaparición de alguien... aunque así sea.

1 comentario:

Álex Esteve dijo...

pues hoy he estado mirando SLQH y he odio que en Antena 3 despotricaron de él a la que se supo algo.