jueves, 13 de mayo de 2010

LA CRIPTA DE XIMI: EL JÓVEN DEL SINUS PILONIDAL

Hola, amantes del terror, hoy os voy a contar una histtoria que parece increíble, pero que es cierta. La historia de un jóven que, cuando tenia toda la vida por delante algo truncó su futuro... Amigos, amigas, lectores, lectoras, Jeral, bienvenidos a la cripta de Ximi, dónde los más terroríficos relatos se convierten en realidad. Esta, como tadas la sbuenas historias empieza por el principio:

En el 2004, una joven pareja que salía desde hace poco tuvo a bien relajarse una tarde estirados en la cama. Ella, inocente e imprevisible como tienden a ser las muchachas de su edad, lanzó una leve patadita al aire para golpear con cariño las posaderas del jóven, que en ese momento se estaba levantando de la cama.

El golpe fué tan certero que dió de lleno en el cóxis de nuestro protagonista, que aunque sintió un leve dolor no le dió la importacia que tenía. Desde ese momento, la pareja decidió que no se volerían a tumbar (especialmente ella) en una cama con las botas de punta de hierro puestas.

Pasaron los días y nuestro jóven protagonista no se sentía muy bien, le aquejaba un extraño dolor en la zona del cóxis y, aunque no le dió mayor importancia en aquel momento, no auguraba nada bueno. Al cabo de una semana tenía un nódulo de pus supurante en la base de la espalda y decidió ir a urgencias a ver que pasaba.

Tras tres largas horas de espera sin poderse sentar y sufriendo mucho dolor, le hicieron pasar a una sala en la que un cirujano le drenó el abceso. Al haber una infección hubo que hacerlo sin anestesia, así que cortó y apretó hasta que drenó el greso del pus (salieron 1'5 litros entre sangre y pus). El muchacho aullaba de dolor, insultaba al médico y a toda su estirpe y llegó un momento que el dolor fué tal que arrancó la piel de la camilla en la que estaba tumbado dejando al aire libre la espuma de la que estaba rellena.

Le pusieron un drenaje y durante un par de meses tuvo que asistir varias veces por semana a una cura en el centro de salud (además de tener que sentarse en un ridículo flotador rosa para ir a clase), cuando pudo, se hizo radiografías. Al parecer la patadita le había roto el cóxis (se lo había doblado hacia dentro) y había desplazado un pequeño quiste que tenía en esa zona, provocando una infección y por tanto, creando el problema: un sinus pilonidal.

Al chico se le prometió que curaría rápido, pero tras el paso de los años la situación no hizo más que empeorar, supuraba continuamente, sus relaciones sociales se vieron menguadas, ya que desde la operación se le había agriado el caracter y rechazaba acudir otra vez al médico por miedo a repetir la experiencia de la última vez, así que poco a poco nuestro amigo se fué apagando.

Un día, cuatro años más tarde, decidió que el tema se iba a acabar, que iba a coger el toro por los cuernos y operarse de una vez, así que tras largos e inútiles preparativos diseñados por los burócratas que dirigen nuestras vidas con papeles y autorizaciones ya estaba listo para ser intervenido. Lamentablemente un pequeño problema de salud impidió la operación, y aunque se le prometió lo contrario, jamás volvieron a llamarle para operarlo.

Dos años después, el jóven (que se había convertido en un importante e influyente personaje de la vida pública) volvió a estar mal a cuasa de una inflamación en la zona, así que acudió al hospital con la esperanza de que le echaran una mano. Se encontró con el mismo cirujano que no le había operado la primera vez y que le había dejado la retagurdia hecha un cristo seis años antes que le propición un corte (sin previo aviso) en la zona afectada para más tarde, reprenderlo por no mostrar interés en operarse la vez anterior; demasiado dolorido, nuestro protagonista no pudo sinó llevarle la contraria un rato para después darle la razón, pues no había comido y tenía mucho apetito.

Volvió a empezar la misma historia, ahora nuestro amigo volvía a enfrentarse al quirófano, al largo y tedioso proceso que le sumió en la desesperación dos años atrás. Todo causado por la pequeña patada de una jóven enamorada con botas militares.

Debo confesar algo: ése jóven soy yo y estoy...

¡...HASTA LOS PUTOS COJONES DE TENER QUE IR DE AQUÍ PARA ALLÁ SIN OBTENER NADA MÁS QUE AÑOS DE DOLOR Y DE NO PODER SENTARME EN UNA PUTA SILLA SIN JODERME EL CULO DE DOLOR, DE MANCHAR DE SANGRE LOS PANTALONES SI PREVIO AVISO Y DE TENER QUE TRAGAR TODA ESTA MIERDA SÓLO PORQUE UN PUTO INÚTIL NO SABE HACER BIEN SU PUTO TRABAJO, HOSTIAS YA, SÓLO QUIERO VIVIR UNA VIDA NORMAL, COÑO!

Buenas noches, amantes del terror, la semana que viene nos vermos con otra historia todavía más terrorífica que esta, soñad con los monstruos y protegeros de los políticos...

5 comentarios:

PrrrK_03 dijo...

Agriamente cómico y muy doloroso. Yo también estoy hasta la polla del quiste de grasa que tengo en plena cara, por suerte lleva más de un año dormido... por ahora. A ver si me llaman ya para sacármelo.

Carlos dijo...

Buenisima! Nueva sección ya!

Conner Kent dijo...

La parte del litro y medio de pus y sangre ha molado, quiero más historias de la ximicripta

Sònia dijo...

Lo hice sin querer... Lo juro...

Yo no quería romperle el...

Lograi el Luciérnago dijo...

Dilo, Sònia... Le rompiste el culo. Con amor, sí. Pero le rompiste el culo.
Litro y medio de pus. Joder. Me alegro de haber desayunado hace ya rato...