martes, 18 de mayo de 2010

NUEVO ORDEN MUNDIAL

No sé si os habréis percatado de que últimamente sólo se habla de fútbol. Ya seas del Barça o seas del Madrid, el tema por antonomasia es ahora mismo este. Ya lo era antes, pero tal y como decían los romanos, "Al pueblo, Dále pan y dále circo" y como ahora no hay pan... Pues eso...

Nunca me ha gustado el fútbol. El deporte nunca me ha atraído especialmente. Me parece indecente la cantidad de dinero que se destina a engordar en negocio de los gladiadores, que no ha cambiado demasiado desde la antigua Roma. A esta gente se la sigue vendiendo como mercancía (aunque no sea para nada barata) y los grandes emperadores se lucran a costa de los esfuerzos de esta gente que, por otra parte tampoco se pueden quejar de nada, y que lo que cobran es, más que indecente, amoral.

Yo sólo veo a un grupo de candidatos para entrar en Generación ni-ni que no tienen (en su mayoría) ningún tipo de preparación laboral y que viven de puta madre porque han tenido la suerte de nacer con ventajas físicas. No me parece mal en absoluto que se juegue al fútbol, al baloncesto, al tenis, faltaría mas, pero lo que veo (sobretodo en estos últimos tiempos) es algo que me reconcome por dentro.

Lo hablamos siempre con Sònia y parece obvio que el tema de las hinchadas es algo muy peligroso. No hablo de los hooligans, esos cuerpos de élite del fanatismo mundial, dispuestos a matar si hace falta por cosas que ni siquiera les incumben lo más mínimo. Veo gente exhultante de alegría celebran la victoria de otros como si ellos hubieran sido los vencedores. Veo competición sin motivo por asuntos irrelevantes como puede ser que unos analfabetos hipertrofiados hayan metido una pelota entre tres palos. La gente llora si pierden como si les afectara en algo la derrota de esa élite deportiva que no tiene ningún interés en las victorias o las derrotas de los demás.

Cuando veo que echan un partido por TV me paro un momento hasta que enfocan al público con la esperanza de no encontrar a nadie o como mínimo ver moderación de algún tipo. En vez de eso veo miles de personas con la misma bandera, el mismo escudo, el mismo uniforme cantando al unísono himnos guerreros para desmotivar al bando contrario que hacen lo propio. Todos forman a la vez, todos comparten una idea, todos tienen un objetivo aunque no les vaya a beneficiar porque así se lo han vendido. Luchan entre ellos por motivos inexistentes que interesan solamente a aquellos que ni llevan el uniforme ni corean los himnos, interesan a los que cobran, no a los que pagan. Esto, amigos, me suena a fascismo, y ya que hablábamos antes del Imperio Romano me gustaría recordar que fueron ellos quiénes inventaron tal forma de gobierno. La unión hace la fuerza, y gracias al fútbol, la presión mediática y una educación sectaria y competitiva, los zombis de esta sociedad (que por desgracia son la inmensa mayoría de la población occidental) están más unidos que nunca bajo este nuevo orden mundial que viene gestándose desde hace mucho tiempo.

La gente tiene nuevos dioses, la gente tiene nuevos líderes, la gente tiene nuevos amos.

O se hace algo pronto o un día de estos los directivos de los partidos empezarán a dar órdenes y por lo visto, todos los que se abstienen de votar, de opinar, de pensar, son los candidatos ideales para tales propósitos. Mientras no cambiemos nuestra concepción del mundo el pensamiento fascista se seguirá difundiendo, aunque sea a través de algo tan banal como es, aparentemente, el deporte.

5 comentarios:

Peter Parker dijo...

Nunca me ha gustado el fútbol, ni el borreguismo que parece conllevar.

Ver a mi padre y a mi hermano gritándole a una pantalla de televisión, o a gente odiándose porque ha ganado el otro equipo es algo que se escapa de mi comprensión.
Joaquín Reyes lo resumió perfectamente: "¿pero es que te dan de comer?".


El caso es, que el "friki", aqui, soy yo. Manda narices...

Saludos!

Sònia dijo...

La gente tiene nuevos dioses, la gente tiene nuevos líderes, la gente tiene nuevos amos.

No creo que haya nada más que añadir... El pueblo no piensa, el pueblo obedece, y es una pena que los que van más de rojos por la vida al final son los que mejor obedecen a las empresas...

Álex Esteve dijo...

Pues yo si veo el fútbol y sí me sentí estafado con el arbitraje en Milán.

Pero vamos, que no me va a quitar el sueño y nunca en mi vida he ido al Camp Nou ni nada, ni siquiera tengo una sucia camiseta del Barça.

Y quejarse de los sueldos de los futbolistas se entiende, pero es un sector que mueve mucha pasta y produce grandes beneficios (al menos en los grandes clubs), así que sí, cobran una barbaridad, pero tampoco sería lógico un sueldo normal (el problema está en que sobrepasa varios miles de veces el de alguien normal).

Y mira, también cobra una pasta el Rey y no da ni espectáculo.

El chico de las 08:13 dijo...

El fanatismo futbolístico o la exaltación del sentimiento es malo pero no sólo en lo deportivo. En todos los terrenos. Es malo el ultra sur del Real Madrid pero también el skin head o el nazi de turno...Por así decirlo nada llevado al extremo es bueno.
En cuanto a lo deportivo yo me considero chico deportista. Practico varios deportes y me gusta verlos. Volvemos a lo de antes...con moderación y con cabeza se puede hacer de todo.
(Otro día hablamos si quereis de los padres que apuntan a sus hijos a deportes y se creen que han criado a Messi o a Pau Gasol en su casa...)

Lograi el Luciérnago dijo...

A mí lo que más me jode, especialmente en el fútbol, es que el deporte ha quedado sepultado por un montón de mierda económica y política. Caso que me pareció bastante grave fue el hecho de que cierto club, no diré cual, trataba de hacer que sus miembros poco menos que renunciaran a sus raíces culturales para abrazar las de el país/ciudad de dicho club.
Aparte de eso, creo que fue Mauro Entrialgo el que definió el fútbol como "22 multimillonarios en pantalón corto corriendo detrás de una pelota", lo cual, así visto, tiene su gracia...