martes, 21 de septiembre de 2010

¡A LA MIERDA, GILIPOLLAS!

Hoy vamos a hablar de lo que ha sido el tema por excelencia en lo que refiere a Labordeta en los últimos años. Antes era la mochila (sigo sosteniendo que fue uno de los primeros realitys de la historia) y después fue el "¡A la mierda!".


El mundo sonrió cuando lo oyó. No cambió nada en apariencia, pero en mi opinión ese gesto del baturro fue algo mucho más significativo de lo que pareció en su momento. Labordeta era diputado por el CHA (la Chunta Aragonesista), un partido de mierda a ojos del mundo para el que resultó un auténtico milagro obtener un escaño en el congreso (milagro que sin duda se debió a la jeta de el hombre al que le dedicamos la semana), y eso significa entrar en el grupo mixto. El grupo mixto es el reducto de marginados que no pertenecen a ningún partido de los grandes y que se tienen que agrupar para apoyarse los unos a los otros (mierda de democracia, dónde el hombre pequeño no tiene lugar), y supongo que pertenecer a ese grupo ya debe ser bastante jodido.

La incursión en la política de Labordeta fue desde un principio un poco hipócrita de su parte, pues era él el que cantaba la canción "Rojos de antaño", en la que un verso decía:

"Aquel que era Trotskista y leía a Dantón
ahora en un ministerio está de portavoz
mientras Luisito el Lenin va a la misa de dos
"Porque es que mi señora así me lo pidió""

Aún así, supongo que vistas las condiciones a las que esté sometido Aragón como comunidad autónoma, no me extraña que se haga todo lo que se pueda para mejorarlas, y a fe de dios que este hombre algo hizo.

Resulta que su vida allí no era fácil. Pertenecer no a un ámbito diferente a la política, sino a un ámbito totalmente opuesto no se puso rosas en el camino, precisamente, más bien le puso minas antipersona. Con la broma de la mochila y con lo de que era artista reunía los ingredientes necesarios para el bullyng (si, amigos, los políticos que dirigen este país son pringados y matones tan estúpidos (o más) como los del instituto en el que estudiasteis) y lo recibió, vaya si lo recibió. Pero José Antonio es un hombre muy cabezón y ha luchado demasiado contra los grises como para achantarse ante el poder de los grandes partidos y resulta que no le salió de la polla ceder ante el insulto y la vejación.

El su (muy recomendable) libro "Un beduino en el congreso de los diputados" explica que en el congreso siempre se dan voces, como si estuviéramos en una clase de niños retrasados. Se grita o se jalea como si de un partido de fútbol se tratara pero que claro, no se oye por televisión y por muy molesto que resulte no se le hace hincapié porque se tienen cosas más urgentes que tratar, así que se pasa por alto.

Cuando le llamaron "Cantautor de las narices" ya no pudo más. Hizo algo de lo que los pequeños políticos deberían haber tomado nota. Incumplió las normas y se rebeló. Le dijo al gilipollas lo que todo el mundo piensa y nadie se atreve a decir. Le dijo que lo que le jodía es que ya no tenían todo el poder, le dijo que lo que le jodía es que ese hombrecillo pudiera subir y dar su opinión y que no aceptaba que eso pudiera ser así.

En otro fragmento de las grabaciones del congreso los llamaba chaqueteros diciendo que él "siempre ha ido con el puño en alto".


Ese era su trabajo, esa era su profesión: decir verdades como puños. Hemos ridiculizado las palabras de este hombre como si fueran una de las estupideces de Fernán Gómez, y no lo eran. Las de uno estaban guiadas por el ego y la soberbia y las del otro por la experiencia y el sentido común.

Por ello, cuando este hombre culminaba una de sus frases con un desinteresado "a la mierda" o un sonoro "gilipollas", no estaba dando la nota, estaba consiguiendo aquello a lo que tantos aspiramos: mirar a la cara al malo y llamarlo de todo menos guapo... Sólo le faltaba llevarse a la chica...

2 comentarios:

PrrrK_03 dijo...

Totalmente de acuerdo con todo. De hecho, creo que la gente hace muy mal confundiendo o comparando su "A la mierda joder", con el "¡A la mierda!" de Fernando F. Gómez. Por cierto, yo le pegaría una pasada al post con el correcto ortográfico, que se ve que con las prisas, has pegado más de una derrapada...

Ah, y sobre llevarse a la chica... yo creo que él diría que no sólo se ha llevado a la chica (su mujer, Juana de Grandes), sino que se ha llevado a otras cinco de propina (sus hijas y nietas).

Peter Parker dijo...

Hay gente que con palabras más elegantes resulta más maleducada, pero eso parece que no importa tanto.