lunes, 4 de octubre de 2010

ALBALATE NO DEFRAUDA

Muy buenas, frikis chupasellos. La semana pasada tenía muchas cosas que deciros y me quedé corto. Me jodió mucho no poder abarcarlo todo (es algo que me pasa no muy a menudo porque por lo general no tengo la obligación moral de hablar de nada) y casi me tiro por un puente, pero como no lo hice (ése guardia urbano hijo de puta me agarró por el pescuezo cuando estaba saltando) aquí estoy otra vez y como amo tantísimo los lunes no tengo ni puta gana de extenderme sobre nada.

Así que creo que lo que voy a hacer es contaros la fiesta que me pegué el viernes con mis colegas. De forma breve y concreta, que no estoy hoy para hostias...

Resulta que el día de San Miguel es fiesta en Lleida (ya os comenté que aquí la huelga esa coincidía con una fiesta local), así que hicimos una pequeña criba en el programa de las fiestas para ver lo que hacíamos según quién tocara y a qué hora:

Nada.

Lo único que hacían era un concierto de Els Pets (malditos hijos de puta, hablan raro de cojones) a las siete de la tarde, así que ya nos habían jodido la fiesta antes de empezar, pero no pasa nada, que en casa Ximi tenemos solución para todo.

Ese fin de semana apetecía fiesta, y lo mejor para ir de fiesta es un lugar dónde la gente esté dispuesta ¿Y dónde está dispuesta siempre la gente para festejar cualquier gilipollez que se les plante? Exacto: en los pueblos. Se da la feliz casualidad de que también es fiesta local en mi pueblo (Albalate de Cinca) para las mismas fechas, así que decidimos montar un plan rural para emborracharnos en otro sitio y así lo hicimos. Éramos ocho:


Sònia, Patri (mi hermana), Marc (mi cuñado), Julián, Leo (novia de Julián), Keipo, Núria (nueva amiga de Keipo) y yo. ¿Demasiados para dormir en casa de mis abuelos? No, es que nos gustan las masas furibundas...

Mis abuelos tienen una casa acojonantemente enorme al lado de la iglesia, así que el espacio no era problema. Teníamos coches suficientes y ganas de dar por culo y previamente habíamos pasado por el Carreful para adquirir ingentes cantidades de alcohol embotellado.

Llegamos, nos instalamos y mi abuela nos preparó una de esas comilonas que sólo te puedes dar en el pueblo aunque te intentes resistir a ello.

Después de digerir la mayor parte de toda esa grasa animal estábamos listos para salir de fiesta.

Lo bueno de salir por el pueblo es que nadie tiene que dejar de beber para conducir y que tienes la seguridad de que hay una casa a tres pasos por si pasara algo, así que cargamos alcohol y nos plantamos en la plaza. No había ni cristo.

Eran ya las 12 y no había casi nadie. Para hacer tiempo disparamos en el tiro y le sacamos una pistola de burbujas a Leo, que le hacía ilusión y eso. Dimos un par de vueltas y decidimos ir al pub del pueblo el PK-2, regentado por mi tío (que se parece a Yosi de los Suaves).

Allí nos vivimos un par de cervezas y nos fuimos relativamente pronto porque la música era una puta mierda y sólo habían maduritas y rumanos, así que volvimos a la plaza y seguimos bebiendo.

Vimos que había un baile en el palacio (antiguo ayuntamiento) y pasamos a ver, pero era una puta orquesta tocando pasodobles, así que nos fuimos en cuanto oímos los primeros dos acordes de la camisa negra esa de los huevos. A estas alturas ya llevábamos algo más de dos litros de cerveza y más de uno de kalimocho. Pasó algún rato, me encontré con algún familiar y charré con algún vecino y/o conocido, pero bastante muermo la verdad.

Vi a un punki de refilón y lo increpé para preguntarle si había algo de rollo por allí (hace dos años pudimos ver un guarroconcierto de punki trapero en un solar lleno de basura que estuvo de puta madre (después de tocar destrozaron SU coche y todo...), así que por probar que no quede. Nada, la discomóvil de los cojones, así que nada. Las expectativas iban bajando y ya nos estábamos deprimiendo. Eran ya las tres, llevábamos una moña interesante porque había caído un litro más de kalimocho, otro de birra y uno y medio de negrita con cola hiper-cargado, así que tomamos la decisión que determina si una noche necesita un empujón: iríamos a Génesis.

Génesis es la mítica discoteca de mi pueblo. Cuando los drogadictos farloperos de la Florida no tienen suficiente bajeza en Fraga van hacia mi pueblo. La han cerrado tanto por asuntos de drogas que antes de ir nadie sabe si va a estar abierta. Una vez casi me hostian dos guardia civiles por pasar enfrente del edificio subiéndome la bragueta creyendo que me estaba escondiendo algo... Parece una discoteca de Tijuana.

Grande fue nuestra sorpresa cuando entramos y no había casi nadie (bueno, eso era de esperar teniendo en cuenta que la gente está en las peñas por lo visto), pero acojonante fue cuando escuchamos la música.

Estaba tocando en directo un grupo de versiones de los Ramones...

Y eran bastante buenos, los Gramones se llamaban y aunque el bielorruso de la entrada amenazó con echarnos cuando empezamos un pogo en la pista de baile la cosa empezaba a funcionar... Estuvieron poniendo música molona toda la noche (menos el ratete de la rumba, ése lo disfrutó Sònia) y estuvimos bailando (si, amigos, YO bailando) hasta desfallecer. Allí pillamos más priva (un par de cubatillas, unas birretas...). Precios populares, colegas, cubatas a 4€ y birras a 2€... Acojonante.

Total, que allí pasamos el resto de la noche, jugamos un billar y volvimos para casa con ganas de comernos un perrito que habíamos visto que estaban a un euro en el tenderete de rigor (claro, como son para el pueblo, los precios son populares). Como eran las seis y estaba cerrado (y aún así nos sorprendimos, ojo) saquee la nevera de mi abuela y saqué un cóctel de: tarta de chocolate, galletas dinosaurio, fuet y croissants. Estaba todo delicioso. Nos lo comimos en la calle y nos fuimos a la cama.

Unas horas más tarde estaban todos dando por culo intentando despertarme (claro, como ellos no pueden dormir con las campanas de la iglesia tienen que venir a tocarme las pelotas a mí... hijos de puta). Fuimos a una comida popular (si, de comer, no un bukkake) y vimos el que posiblemente es el peor cómico de la historia. No pusimos hasta el culo de carne y vino y volvimos para Lleida a dormir hasta el lunes...


Ahora imagináos, amigos frikis... Lo largo que hubiera sido este post si no me hubiera extendido. Por desgracia, todavía no tengo fotos del acontecimiento... Ya veremos si las consigo y las cuelgo...

En fin, ya para acabar, hagamos una reflexión citando a mi personaje de ficción favorito (mi novia):

Albalate nunca defrauda

2 comentarios:

PrrrK_03 dijo...

No falla, es en los pueblos donde se pillan las melopeas más acojonantes.

Sònia dijo...

¿Como que personaje de ficción? ¬¬
Reconócelo, en realidad te encanta que te toquemos los huevos a las 11 de la mañana, con la resaca y las campanas de fondo...

Las fotos próximamente... Cuando me digne a pasarlas.