miércoles, 6 de octubre de 2010

ODIO! FASCISMO SÍ, FASCISMO NO

Saludos, frikis lamebichos, hoy vamos a hablar de un tema que introduje ayer con ese documental tan molón que os puse sobre el asesinato de Carlos Palomino a manos de un neonazi del ejército. Vamos a hablar de la extrema derecha española.

En este país en el que me ha tocado vivir hubo una dictadura que duró casi 40 años y que provocó la muerte de miles de personas y el sufrimiento de millones. Hizo retroceder el país muchos años y nos puso en el punto de mira del mundo por ser un país bajo el yugo de un régimen fascista.

Es un tema que suele salir en las conversaciones con mis colegas (o con conocidos simplemente) y no falla: cada vez que sale el tema hay alguien que se quiere hacer el interesante llevando la contraria a la masa y suela "Si, Franco era un dictador, pero también hizo cosas buenas". Partamos del punto de que eso es una absoluta estupidez. Es posible que Franco impusiera reformas sociales y el nivel de vida llegara a mejorar (aunque muy poco y demasiado tarde) desde la segunda república, pero debemos tener en cuenta algo fundamental e impepinable: Franco construyó un país después de destruirlo. Eso no tiene mérito. Todos los dictadores son una aberración y no hay más palabras para definirlos. Aunque traigan la paz en el mundo y regalen sexo oral, no dejarán de ser unos tiranos. Por desgracia, en este país aún queda mucha caspa acumulada de esos 36 años de represión fascista y por ello abundan los cretinos en las listas electorales.

Partidos como La Falange española de las Jons, España 2000, Democracia Nacional e incluso Ciutadans per Catalunya llenan las listas electorales con discursos xenófobos y promesas totalitarias. Sus filas están llenas de cincuentones con bigotillo facha y gafas de pera y de jóvenes acelerados y confusos. Y evidentemente, hacen manifestaciones.

Realizando las mismas prácticas que, de mandar ellos estarían prohibidas y resguardándose en una democracia que ellos destruirían y una constitución que borrarían, estos grupos de ultraderecha adelantan un pasito cada año que pasa. Están organizados y saben cómo hacer la cosas, tienen cadenas de televisión a su servicio y prensa tendenciosa y dañina a sus órdenes. El debate surge en cuanto alguien sugiere que deberían estar prohibidos, y ahí es dónde quería llegar:

Tengo claras la mayoría de mis ideas y también tengo argumentos para casi todas mis opiniones, pero hay dos temas que hasta ahora me han proporcionado más dolores de cabeza que otra cosa. El primero es la prohibición del burka: me repugna hasta la nausea su uso, pero creo en el derecho a hacerlo. Y el otro asunto es el de la ilegalización de los partidos fascistas o nazis.

Creo en la libertad por encima de todo y es por eso que mis dos talones de Aquiles se parecen tanto en planteamiento: Hay dos asuntos que no me gustan, que los odio, que me dan asco, pero más asco me da todavía la prohibición de cualquier cosa, en especial de una idea, por repugnante y dañina que sea.

Opino que toda esta gente debería estar muerta, que el mundo sería un lugar mejor. Creo en el derecho a abuchearlos, manifestarse en su contra, incluso a tirarles piedras, pero también me veo en la obligación de defender su derecho a ser subnormales. Si ahora abogara por la ilegalización de estos partidos me convertiría en un hipócrita, yo he denunciado la ilegalización de partidos que se han asociado con ETA y me sigue pareciendo un error y un acto represivo, así que no puedo posicionarme en el lado contrario en este caso, del mismo modo que, en conciencia, no puedo apoyar una ley que dice a la gente cómo vestir.

Lo que estoy dispuesto a prohibir hasta la saciedad es la manipulación informativa que llevan a cabo medios como Intereconomía, La Gaceta, Veo TV, etc. La ilegalización de los mensajes xenófobos, racistas, homófobos, machistas y toda esa mierda que día a día se transmite impunemente por los medios de comunicación.

Evidentemente no se puede regular Internet y la obscena cantidad de páginas nazis, racistas, homófobas, etc. jamás desparecerán, pero sí que podemos evitar que en Intereconomía hagan anuncios en los que digan que ser gay es una enfermedad o que los preservativos son la causa del SIDA en África.

4 comentarios:

Goku_Junior dijo...

"Opino que toda esta gente debería estar muerta, que el mundo sería un lugar mejor"

Yasta! si es que no te hace falta decir más. Si es que gente subnormal hay a patadas por ahí soltando gilipolleces del tipo "pos con Franco esto no pasaba", "Con Franco estábamos mejor", etc, etc.

Para mi son gente ignorante, borregos que les gusta que un perro gris les muerda y que un pastor llamado Fascismo les guíe y les indique lo que tienen que pensar.

Sònia dijo...

Lo siento, pero yo prohibiría hasta que salieran a la calle: POR SUBNORMALES!

El problema no es la legalización si, legalización no. El problema está en que los partidos de extrema izquierda se prohiben por anticonstitucionales y los de extrema derecha campan a sus anchas con sus mensajes de odio y represión. Es una vergüenza que nos dejemos pisar de esta manera: ¿cómo puede ser que legalicen una manifestación de Democrácia Nacional e ilegalicen su contramanifestación? ¿Estamos locos?
Y ahora viene Assumpta Escarp y nos dice que se tienen que cerrar las páginas web de izquierdas porque inducen al odio y a la violencia... ¡JA!
Asco de país...

PrrrK_03 dijo...

Lon que dice Sónia es verdad... No puede ser que se ilegalicen los partidos de extrema izquierda y que los fachas se queden tan felices... aquí, o follamos todos o tiramos la puta al río, ¿sabes?

Ximi dijo...

Cierto, pero que es preferible? Pedir que se ilegalicen los de extrema derecha o que los de extrema izquierda tengan también derecho a existir?