miércoles, 15 de diciembre de 2010

ODIO! FALÓCRATAS

Muy buenas, frikis lapidamustélidos, hoy voy a hablaros de un tema que me toca mucho los cojones y que me indigna como mujer. Lo iba a escribir la semana pasada pero al final no pude por falta de días y aunque hubiera preferido escribirlo entonces, lo escribo ahora con menos ganas pero igual de cabreado. Este es un post con alto contenido hembrista, por lo que os recomiendo que no lo leáis.

falocracia.
1. f. Predominio del hombre sobre la mujer, especialmente en la vida pública.

Lo veo cada día y me jode cada vez. No puedo ya ni con mi alma en este tema y me cabreo tanto que acabo enviando a todo el mundo a tomar por culo. Quizás no debería hacerlo, tal vez debería ser más comprensivo pero no puedo. La estupidez de nuestra especie me ha asombrado tantísimas veces que ya no puedo más y me cabreo, y grito y odio.

El hombre manda. Eso es algo que sabemos todos. Desde siempre, el género masculino ha tenido una posición privilegiada que él mismo se ha otorgado y por la que, en un principio no obtuvo mayor resistencia. Forma parte de la naturaleza del hombre, por lo visto, someter a aquellos que son considerados más débiles y a la mujer se la ha considerado un mero envase para bebés y se la ha tratado en consecuencia. Eso no ha cambiado. Ha corrido mucha sangre para que las mujeres adquieran ciertos derechos en ciertos ámbitos, pero seguimos convencidos de que eso no debe ser así.

Mujeres murieron en fábricas, sufragistas murieron por su derecho al voto, mujeres mueren día a día víctimas de la violencia machista, lapidadas, maltratadas, violadas. Eso me da asco, y es imposible dejar de admirar a aquellas mujeres que han luchado y dado su vida por una causa más que justa. No obstante, esta lucha resulta inútil cuando hay miembros de tu bando bombardeando su propio campamento.

Es una mierda, porque uno quiere ser solidario, comprender a la víctima, comprender al oprimido y ayudarlo a levantarse. En este caso me resulta imposible y ahora os diré por que:

A lo largo de mi vida he visto desfilar ante mis ojos a toda una jauría de mujeres maltratadas. No se trataba de ancianas ni de mujeres viviendo su madurez, con una educación conservadora y con el cerebro comido por el franquismo, se trataba de mujeres de mi edad que estaban totalmente sumisas a sus parejas de una forma u otra. El maltrato no es exclusivamente físico, el maltrato mental puede ser tan dañino como el otro o incluso más convirtiendo a sus víctimas en meros objetos sin mente.

A las mujeres las preparan par no pensar desde que son pequeñas. El objetivo de tu familia es que te cases y tengas hijos. Que tengas un marido rico que te mantenga y que sigas siendo siempre igual de guapa. Aquí se acaba. Cuando eres pequeña te van a a comprar Barbies, el estereotipo perfecto de mujer sin personalidad, anoréxica y chupapollas, cocinitas, planchitas, aspiradoritas, muñequitas para que vayas entrenándote para lo que te espera. Cuando tienes que enfrentarte al mundo real te das cuenta de que tienes que esforzarte mucho más para demostrar que vales lo mismo que un garrulo que, por ser hombre ya ha conseguido lo que tú querías por el simple hecho de no tener la regla.

Encuentras un chico que te gusta y empiezas a salir con él. Es un buen muchacho y te lo pasas bien, disfrutas del tiempo que pasas con él, es atento y cariñoso. Es en ese momento cuando él empieza a mostrarte una actitud sobre la que has leído mucho pero con la que no lo identificas. Minará tu autoestima con insultos y vejaciones, sus celos serán el eje central de tu vida, los gritos tu hilo musical. Tus amigos dejarán de llamarte porque, o bien él no te deja salir a solas con ellos o cada vez que vais los dos la lía con algún numerito estúpido, así que ya pasan de ti.

Te hartas de oír que si no estás bien deberías acabar con todo, que termines con toda la mierda que te rodea, pero él te ha tocado tan hondo que no puedes hacer nada al respecto, eres adicta a él y tus amigos no lo entienden.

El problema no es ese tío. A ver, sí es un problema, pero no es el problema principal, el mayor problema con el que te enfrentas es que desde que eras una niña te han anulado como persona y te han convertido en un proyecto de Barbie. Los medios de comunicación, el dogma religioso, tu educación en la escuela, tus padres y familiares... Ése es el concepto que tiene la sociedad de ti, eres un objeto. Cuando se te conoce no se piensa en si eres maja o inteligente o simpática; se juzga tu cuerpo y estás condenada a ello de por vida. Lo siento, será así hasta que te rebeles y puede que ni así le encuentres solución.

Mucha sangre ha corrido y mucha ha de correr para que las mujeres puedan tener un trato social justo. Los hombres tenemos que mentalizarnos, recapacitar y disculparnos, ceder el poder que tanto tiempo hemos acaparado. Lo que está claro es que ellas tienen que hacer el trabajo duro, el trabajo de bajarnos los humos, de superar los miedos que tienen incrustados en el cerebro desde que son niñas, tienen que cargarse al maltratador y tienen que hacerse con el control de la situación cueste lo que cueste.

El tiempo del hombre debe terminar, debe empezar una era en la que los humanos, sin ningún tipo de distinción manden sobre su destino.

Hay que matar el maltratador y desprogramar a la maltratada. Dejar de tender una mano a esas mujeres que caen una y otra vez en la misma trampa. Que se levanten solas, yo ya no puedo ayudarlas, sólo ellas mismas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Simplemente un escrito perfecto.