miércoles, 19 de enero de 2011

CASOS CLÍNICOS

Se viene hablando desde hace tiempo, frikis catapuros, de hacer que la seguridad social de este país no cubra las enfermedades causadas por los efectos negativos del tabaco. Bien, bien... Me parece que es una medida fantástica que se debería aplicar de inmediato. Vamos a ver cómo se aplicaría esta medida y, de paso, vamos a hacer un pequeño análisis de lo que podríamos hacer también, ya que se trata de un tema de saneamiento y no de salud.


CASO 1:
Juan José García era un hombre de 51 años que llevaba fumando desde los 15. Cuando él empezó, fumar estaba bien visto y aunque hay que ser muy tonto para no sospechar que inhalar humo es malo, él ni lo pensó. La cuestión es que, tras años de intentar dejarlo porque le costaba respirar, hacer esfuerzos y todas esas mierdas, finalmente lo consiguió. Por desgracia era demasiado tarde, pues se le había hecho una metástasis en los pulmones. Si no recibía tratamiento, iba a morir. Al ser culpa suya y al estar provocada por su adicción al tabaco, la Seguridad Social no se hizo cargo de él, y como trabajaba de albañil cobrando por horas y el negocio está muy mal no pudo pagar el tratamiento. Juan murió en pocos meses sin que a los contribuyentes les costara ni un duro.

CASO 2:
Ramiro José Mercante era sólo un joven obeso cuando empezó a fumar. Tenía 14 años y estudiaba en el colegio de los salesianos de Villacascote del Pedregal. Como su padre era muy influyente llegó alto en el partido político que se puso de moda en cuanto se acabó la dictadura. Llegó a ser ministro de economía y después pasó a ser diputado. Como estaba siempre de los primeros en las listas podía considerarlo prácticamente un cargo vitalicio. A los 64 años, sin haber dejado de fumar en toda su vida, padeció un ataque al corazón provocado por los excesos de todos estos años. Como su enfermedad estaba provocada por su adicción al tabaco, la Sanidad pública no se hizo cargo de él. Eso le fastidió mucho, pero gracias a dios pudo usar parte del sueldo de 6.000€ al mes que cobraba por ser diputado para pagarse un tratamiento que le ha devuelto la salud. Actualmente sigue fumando.

Si, amigos. Estos casos podrían suceder, es duro, ya lo sé, pero parece una medida necesaria para recuperar dinero y, de paso, joder a algunos de esos fumadores hijos de puta. De todos modos, yo no acabaría ahí. Estos son los casos que podríamos encontrarnos si siguiéramos con el ejemplo:

CASO 3:
Martha Romani es una mujer que llegó a este país en barco. No tenía papeles, así que tuvo que pagar a las mafias que la habían traído hasta aquí prostituyéndose. Un día, uno de sus clientes, uno de esos a los que les gusta hacerlo a pelo, le pegó el SIDA. Ahora Martha, que tiene 24 años, se está muriendo a causa de una simple gripe y las bajas defensas. Con su enfermedad está causada por la elección que tomó al hacerse prostituta y el no haber utilizado condón, la Seguridad Social no se hará cargo de su caso y Martha morirá en pocas semanas.

CASO 4:
Jonander García es un joven del extraradio de Barakaldo. Su pasión es el Tuning, el Red Bull y las películas de Vin Diesel. No es muy listo, pero sabe mucho de coches, así que tiene el suyo muy trucado. Un día, haciendo una carrera con unos amigos se estampó contra un quitamiedos y acabó en la cuneta. Como llevaba exceso de velocidad y la culpa fue suya, los camilleros de la ambulancia ni se molestaron en llevárselo. Murió por una hemorragia interna.

CASO 5:
Willy Fernández era un adicto a la adrenalina. Un fin de semana quedó con sus amigos para hacer puenting por su cuenta. Tenían mucha experiencia, así que no había nada que temer, o eso creían ellos antes de darse cuenta de que habían calculado mal la longitud de la cuerda y Willy se rompió prácticamente todos los huesos del cuerpo. La sanidad pública no quiso saber nada de su caso al ser él el causante de su dolencia y Willy tardó un par de meses en reunir el dinero para recibir tratamiento en una clínica privada. Ahora no puede andar a causa de la mala curación de sus fracturas.

No obstante, nuestra sanidad es (por lo visto) la envidia de Europa y hemos hecho grandes avances en los últimos años. Adelantos que nos llevan a la cabeza del continente, avances como los que muestro a continuación:

CASO 6:
Yolanda Ramirez es una joven de 20 años acomplejada por su cuerpo. Siempre se rieron de ella en la escuela a causa de que era plana como una mesa. Por culpa de un desajuste hormonal los pechos le crecieron muy poco durante su desarrollo y ahora se siente fea. Tras visitar a un psicólogo que la diagnosticó, la Seguridad Social le pagó sendos implantes de silicona. Ahora Yolanda tiene las tetas gordas, redondas y duras, es gogó de discoteca y folla más que Cristo.

CASO 7:
Felipe Losantos es un hombre de 34 años que no puede ser feliz. Tras años de desesperación ha comprendido al fin lo que le pasa: él no es un hombre, es una mujer. Visitó als psicólogo que puso a su disposición la Seguridad Social y éste determinó que su problema era real, así que, tras varias operaciones, Felipe es ahora una mujer llamada Rosario. Todo gracias a la Sanidad Pública.

Lo que quiero decir con todos estos casos ficticios es que no podemos tratar ciertas afecciones si se dejan de lado otras. No tengo ningún problema con nadie que se cambie el sexo, pero desde luego, me parece mucho más urgente curar un cáncer de pulmón que cortarle la polla a alguien, aunque eso sea totalmente loable. Lo de los implantes gratis me parece mal. Creo que desde las instituciones públicas se tiene que transmitir el mensaje de que cada uno tiene que aceptar su cuerpo tal y como es y que no se es mejor ni peor con más o menos tetas, si hay dinero, me parecería estupendo, que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo, como si quieren cubrir también los tatuajes, pero desde luego, no pueden camuflar un ataque discriminatorio a los consumidores de tabaco de forma de ahorrar y penalizar el consumo de ésta sustancia que, por otra parte, es legal y nada barata.

1 comentario:

Álex Esteve dijo...

Pero cuenta que los que mueren por tabaco suelen tener una edad avanzada, así también se ahorra en pensiones y baja el paro. En realidad está bien pensado, yo además propongo meter en cámaras de gas a todo aquel que se atreva a vivir más de 85 años, que vivir 20 años (dentro de nada 18)sin hacer nada es suficiente.