martes, 31 de mayo de 2011

Cuando ruge la Marabunta, reflexión sobre la #europeanrevolution


Bueno, frikis guillotinarreyes, llevamos ya casi dos semanas acampados en Lleida, por no hablar de ciudades como Barcelona o Madrid, esta semana, en ciudades europeas como París o Atenas, decenas de miles (por no hablar de cientos de miles) de personas se han manifestado pacíficamente para pedir una democracia real, para acabar con la corrupción, para acabar con las guerras... Voy a andar un poco por encima de todo esto y a hacer un pequeño análisis de lo que hay y de lo que creo que habrá.


Hablando ayer con Sònia, ésta se mostraba un poco preocupada y sus motivos no son para nada absurdos. Sostiene que siempre que en Europa ha corrido el fantasma de la revolución, el tema ha acabado en guerra. La revolución francesa es quizás el ejemplo más reseñable, pero también podríamos hablar de la II Guerra Mundial, que al fin y al cabo, empezó como una revolución en Alemania, el tema de la URSS también podríamos considerarlo como una revolución y si vamos más allá, podemos hablar del mayo francés, que acabó con muertos en todo el mundo (y si cruzamos el charco podemos mencionar a las sufragistas estadounidenses, que dieron sus vidas para que hoy, las mujeres sea consideradas algo más que objetos).

Lo que está claro es que el pueblo europeo no está contento. Lo de Islandia ha sido una inspiración para muchos y hemos seguido el ejemplo. Lo que pasa es que Islandia es un país muy civilizado, como la mayoría de los países nórdicos, y aunque están en Europa conviviendo con nosotros, no parecen formar parte del mismo grupo de países que los que vivimos más al sur.

Estoy hablando de España, Francia, Italia, Grecia... Países que llamamos mediterráneos y que solemos tener una sinergia muy particular entre nosotros. Me emociona bastante ver a los franceses apoyándonos y solidarizándose con Lleida y Barcelona tras el desalojo en lugar de estar tumbando los camiones de fruta que pasan la frontera, la verdad, me emociona.

Y es que si lo pensamos fríamente, los problemas que tenemos entre países, las eternas diferencias que nos quejan y han marcado nuestras relaciones con nuestros vecinos (franceses, portugueses...) no son asunto nuestro. Si el gobierno español decidiera invadir Portugal, debemos tener claro que sería cosa del gobierno español, y puedes estar a favor o en contra, pero no será el ciudadano el que lo ha hecho, no será el habitante del país el que ha decidido matar a gente del país de al lado, la responsabilidad es siempre del gobierno, del poder, de los intereses económicos y el ansia de recursos que padecen los que ocupan los estratos más altos de la pirámide social, política y económica.

Debemos tener claro que el poder está preocupado. Los que llevan años diciendo que velan por sus intereses están preocupados por el hecho de que estamos persiguiendo esos intereses, porque estamos en la calle y no claudicamos, no nos rendimos, no nos callamos. Esta semana, en Francia, han atentado directamente contra el derecho fundamental a la reunión y a la libertad de expresión gaseándolos y golpeándolos, igual que el viernes pasado aquí, en Lleida o en Barcelona, o hace quince días en Madrid. Están muy asustados porque por fin parece que arrancamos, porque parece que se está repitiendo el mayo francés, porque parece que queremos coger la sartén por el mango.

Ya estamos viendo las consecuencias de este temor con noticias como las que hemos oídos sobre los pepinos. Me parece mucha casualidad que cada vez que hay un incidente internacional, cada vez que hay una reunión de grandes "líderes", cada vez que hay que ocultar algo, nos encontramos con unas vacas locas, una gripe aviar, una gripe porcina o, como ahora, con unos pepinos tóxicos... Es de risa. Veréis que en el próximo mes empieza a morir gente y luego se va diluyendo como si no hubiera pasado nunca, como sucedió con la gran estafa de la gripe A.

Tras lo ocurrido el viernes, tras las palizas en París de esta semana, tras la manifestación masiva en Atenas, tras las más de 700 campadas que hay por todo el mundo, el movimiento 15 de Marzo de ha convertido en el movimiento antiglobalización que tanto dio que hablar hace algo más de diez años. No nos ha hecho falta un Carlo Giuliani, no ha habido más mártires que nuestros derechos, algo que, desde el principio, hemos reclamado por no poder ejercerlos como estipula el tratado internacional de los Derechos Humanos. Somos el Mayo Francés, estamos en 1968, pero tenemos un arma con la que no contaban.

Hace la hostia de años, cuando estalló la revolución francesa, Luis XVI se reunió con los demás reyes totalitarios de Europa para buscar apoyo. No dudéis de que la Merkel, Berlusconi, Sarkozy, Zapatero y toda la troupe de déspotas europeos (que lo son todos, no os engañéis) ya se han reunido, ya están en contacto, ya saben por dónde van, lo de los pepinos no ha sido algo que se le haya ocurrido a la Merkel, detrás hay estudios, encuestas, propósitos y planificación. Los franceses hicieron la revolución estando todos sus amos conectados, la hicimos en Europa, la hicimos en el mundo, la diferencia es que ahora el pueblo también está conectado. Si caen hostias en Francia, es cuestión de segundos que nos enteremos, del mismo modo que si caen hostias aquí, los griegos lo sabrán al momento, por eso se puede organizar una acampada en diez horas, por eso se puede convocar una manifestación de 3.000 personas de forma espontánea en Lleida, la ciudad más paralizada de Catalunya.

La tecnología está a nuestro alcance, es nuestra arma, nos da poder. Usémosla sabiamente y con sentido común y será nuestra mejor aliada. Los líderes del "mundo libre" están acojonados, no saben por dónde tirar, no saben a qué recurrir. Hablarán de terrorismo, hablarán de crisis, hablarán de suciedad. Darán escusas estúpidas, el fútbol será cada vez más interesante, el Barça y el Madrid volverán a jugar pronto, alguno de los países implicados ganará una competición internacional, Belén Esteban hará algo interesantísimo y se morirá Ortega Cano. Pero no claudicaremos, nos hemos juntado todos aquellos que estamos por encima del circo y reclamamos algo más que pan. Nos hemos reunido para cambiar el mundo y puedo jurar aquí y ahora que lo vamos a hacer. Tarde o temprano cambiaremos el mundo, es nuestro momento y, por dios que lo vamos a aprovechar.

Salud y Revolución!