martes, 27 de septiembre de 2011

Democracia sin adjetivos

La señora Esperanza Aguirre, en un nuevo ataque de sinceridad política ha tachado el movimiento del 15M de golpistas y afirma, al igual que otros políticos que la democracia no puede llevar adjetivos. La fascista habla de dictaduras. La puta habla de tacones.

Los que llevamos años criticando este sistema, los que llevamos años denunciando una situación que se alarga desde los tiempos de los grandes imperios clásicos nos sentimos un poco aliviados cuando vemos que todo sigue igual. nada ha cambiado, no hay que aprender nada nuevo. Esperanza Aguirre forma parte de la nobleza que ahora se llama clase política y los plebeyos, que ahora nos llamamos ciudadanos tenemos que acatar, tenemos que oír lo que dice sin tener derecho a réplica. Como siempre.

La casta política habla de una democracia sin tapujos y lo dice desde la cómoda posición que les ofrece un sistema político llamado democracia parlamentaria, democracia representativa. Por lo visto, lo que quieren transmitir es que una democracia con unos adjetivos que no sean los suyos sería una dictadura. No les tiembla la voz al etiquetar de dictadura a Venezuela, un país dónde gobierna Hugo Chávez, un tipo con el que no simpatizo pero que ha sido elegido democráticamente. No les tiembla la voz cuando pactan entre ellos para asumir el control de los noticiarios públicos. no les tiembla la voz en llamar fascistas a aquellos a los que no quieren ser sometidos. No les tembló la voz al llamar amigo a Gadafi y no les tembló cuando le declararon la guerra al ver una gran ocasión para ganar el control de un país con grandes reservas de petróleo. No les tiembla la mano cuando se limpian el culo con las propuestas pacificadoras de un estado palestino que no puede existir. No sienten remordimiento al tachar de violento a Arafat y ensalzar los valores pacifistas de un señor de la guerra como Obama. No les importa encarcelar a Otegi por intentar llevar el sentido común a Euskadi pero permiten que partidos xenófobos, racistas y fascistas se sumen a la lista de los que se presentan a las elecciones.

El problema de los políticos es que se creen su sintaxis, el problema de los políticos es que le dan importancia. No se le puede llamar matrimonio, no se le puede llamar nación. Para ellos, la lengua es un recurso político mientras la gente de a pie, los ciudadanos, los esclavos, se baten en duelo en guerras que no tienen sentido y que se podrían solucionar simplemente con sentido común y una pizca de pragmatismo.

Hablan de golpe de estado. Hablan de los que nos reunimos en las plazas formando asambleas populares como si fuéramos un grupo de dictadores violentos que osan dar  voz a quién la quiera, algo que no les conviene en absoluto.

Veo las imágenes de Grecia y siento envidia. Veo como esa gante ha tomado la televisión, como se enfrenta contra los opresores, como lleva al límite la lucha por sus derechos y aún así son pisoteados. ¿Cómo no nos van a pisotear aquí si lo único que sabemos hacer es gimotear y protestar porque no nos dan chucherías?

Por supuesto que hay que dar un golpe de estado. Hay que crear una situación que sea incontrolable para los políticos, hay que derrumbar el sistema, hay que hacer entender a la gente que esta democracia sin adjetivos de la que hablan los señores feudales no es una democracia, es un sistema llamado capitalismo y que está llamado a devorar nuestras vidas en una espiral de consumo sin control y pensamiento único. Hay que acabar con la manipulación, hay que acabar con la casta política, hay que acabar con los partidos corruptos, los líderes que nos han impuesto y hay que crear opciones reales de revuelta global. Sabremos que hacemos bien las cosas cuando nos llevamos hostias hasta en el carnet de identidad. Cada vez que veo a la policía cargar contra la masa popular, una parte de mí se alegra, porque significa que lo estamos haciendo bien, que pasamos de mosca cojonera a amenaza real, que creamos conciencia, que pensamos. y eso es lo que hay que hacer.

Todos hemos visto el vídeo del broker que dice que los políticos no tienen el control del mundo, que ese poder lo ostentan los mercados. Yo lo veo y pienso ¿Y qué? ¿Acaso quedaba alguien que no lo sabía? ¿Tiene que venir un personaje anónimo con un trabajo en concreto para abrirnos los ojos? Todos somos conscientes de que nunca hemos sido libres, ni en la dictadura, ni en la transición, ni en el puto estado del bienestar y mucho menos ahora. El Gran Hermano se ha mostrado y es nuestro deber matarlo.

Demos juntos ese golpe de estado, reunámonos, manifestémonos, pensemos. Acabemos con el poder. nadie tiene derecho a decidir sobre nosotros, pero todos tenemos derecho a matar a nuestro jefe.

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