miércoles, 21 de septiembre de 2011

Desalojos son disturbios y el estado es terrorista



Esta mañana me he despertado con la noticia de que estaban desalojando la Kukutza III de Rekalde. Para muchos de vosotros esto no significa nada, es más, os suena a vasco. Pues bien, Kukutza III era una de las casa okupas más antiguas de España, una preciosidad que llevaba 13 años okupada por gente de izquierdas de todo el mapa. Hace unas semanas, la policía les notificó que iban a ser desalojados porque un centro juvenil cultural alternativo no entraba en los planes del alcalde de Bilbao para hacer una ciudad elitista, moderna y neoliberal.



Así pues, después de semanas de lucha, de años de esfuerzo, hoy han procedido a desalojar la preciosa fábrica que unos chavales habían decidido convertir en un referente culturas en Euskadi y el resto del mundo.

La policía ha entrado a la fuerza, con tanquetas, porras, bolas de goma, han secuestrado a los okupas, han golpeado a inocentes, han maltratado al abogado y haciendo uso de la fuerza, con nocturnidad y alevosía, han tomado la casa para proceder a su derrumbe (que por el momento está parado).

Todos los colectivos con un mínimo de sentido común han expresado su repulsa a tales actos y han condenado tanto la actuación de la policía como la implicación del alcalde, dispuesto a acabar con los pocos resquicios de una sociedad que se va al traste.

Van a haber disturbios. Van a haber barricadas. Los desalojos provocan disturbios, es un hecho. Tenemos a un gran colectivo de gente implicada con la cultura, el barrio, las causas sociales que, lejos de molestar a cualquiera han contribuido en enriquecer una ciudad cada vez más sometida al capital y a la globalización de las ideas. Tenemos un barrio molesto, una izquierda cabreada... ¡Estamos hablando de Euskadi, joder!

Yo lo dejo claro: Ojalá hoy corra la sangre, ojalá hoy las llamas de la lucha inunden Bilbao, ojalá haya una guerra, una guerra que sabemos que no podemos ganar pero que es necesario llevar a cabo. El estado ya no sabe como provocar el resurgimiento de la violencia en Euskal Herria, una violencia que les es útil para ganar elecciones, para engrosar sus carteras y dinamitar nuestras libertades. Hablo de un estado terrorista que basa su política en el miedo, el miedo a un atentado, el miedo a represalias, el miedo a un fantasma que hace tiempo que no se manifiesta más que sobre el papel de los ridículos tabloides que nos obligan a leer. Yo no estoy hablando de eso, hablo de lucha de clases, hablo de guerra al sistema, un sistema que nos oprime cada vez más y que, pese al miedo que nos tiene, cada vez está más confiado de que, por grave que sea la agresión injustificada, nosotros no vamos a responder más que con las palmas al viento y consignas vacías de significado tras tanto usarlas.




Hablo de guerra, guerra a un sistema que nos oprime cada vez con más fuerza, hablo de una respuesta a una provocación que lleva años macerando en nuestro subconsciente y que yo, personalmente no estoy dispuesto a seguir tolerando.

Un desalojo, otra okupación, clama la consigna, yo digo que sean tres, cien, mil okupaciones las que se lleven a cabo después de esta ofensa a la democracia y a la libertad (si es que nos queda algo de alguna de las dos cosas), guerra al estado, guerra a la policía, una guerra en la calle, sí, pero también una guerra de ideas, no dejemos que la Kukutza haya caído en vano, concienciemos a la gente, acabemos con el sectarismo que invade nuestra sociedad, que a día de hoy no es más que una excusa para el consumo masivo de productos absurdos que no necesitamos. Debemos morder la mano que nos da de comer, debemos matar al amo para ser los dueños de nuestro propio destino, vida y voluntad.

Unámonos para matar a la bestia, clavemos juntos una lanza en su corazón y, una vez hayamos acabado con quién lleva milenios oprimiéndonos, ya nos pelearemos entre nosotros para ver como lo gestionamos.

Acción, reacción, inteligencia y autogestión. Estas son las claves para ganar una guerra que no hemos declarado pero que debemos vencer.

1 comentario:

Alvaro dijo...

¡WTF! Esa imagen de mucha gente en una azotea todos en el suelo con las manos en la cabeza y unos polis vigilando rifle en mano está muy jodida! Parece una imagen de guerra! Les están pisoteando mucho los derechos! Carajo! Y de esto quién se hace cargo?