martes, 13 de septiembre de 2011

ODIO! El toro de la Vega

Vergüenza debería daros. Veo como os quejáis de una tradición centenaria, del sentimiento de todo un pueblo y me arden la entrañas por no poder ir ahí y daros de hostias uno a uno. Respeto es lo único que pedimos los que apoyamos las tradiciones populares de este país. Nosotros no nos metemos con vosotros, ¿por qué no podéis entender que nos gusten según que fiestas? Sí, es cierto que mueren seres vivos, es cierto que se tortura y veja de forma recurrente a la víctima de todo esto, pero oye, ¿no ha sido así siempre? ¿No merecemos los que apoyamos la cultura de este país un pequeño descanso de nuestra rutina diaria?

Es por todos estos motivos (y por muchos más) que no toleraré bajo ningún concepto que se cuestione el derecho que tenemos los españoles de pro de celebrar linchamientos públicos a aquellos que se saltan a la torera (y nunca mejor dicho) el derecho a vivir de un pobre bicho que no ha hecho nada a nadie.

Es de sentido común pensar que cualquier tipo de maltrato animal es totalmente censurable, es de sentido común creer que aquel que tortura hasta la muerte a un toro merece algo peor que la cárcel.  Creo que a estas alturas todos sabemos lo que ocurre en Tordesillas y creo que cualquier persona que no sea un troglodita sin cerebro o un fascista sin remedio podría llegar a la conclusión de que el comportamiento sádico e incívico que se vive el día de hoy en dicho pueblo es de lo más penoso que hay en este mundo.


El juego consiste en soltar a un toro y que una muchedumbre con sed de sangre lo persiga y lo apuñale con lanzas hasta que se muera. Ni más ni menos... Bueno, antes le cortaban los huevos pero como lo hacían con e bicho ya muerto, supongo que perdió la gracia y lo dejaron de hacer...

Este es el tema. ¿Torturar hasta la muerte a un animal que no ha hecho nada a nadie es bueno o malo? Si a estas alturas tenemos que hacernos esta pregunta, se tiene que crear este debate, si en estos tiempos existe quién cree que es algo honorable torturar a un ser indefenso hasta que cae rendido al suelo, apaga y vámonos.

Siempre saldrán los mismos estúpidos con los mismos estúpidos argumentos:

- ¡Es que es una tradición que no podemos perder!
- Pues apuñala a tu madre.
- ¡Es que si no lo hacemos, el toro se extinguirá!
- Pues empieza a hacerlo con koalas que están en peligro y así salamos otra especie.
- ¡Es que el animal no sufre nada!
- Tú eres subnormal...
- ¡Es que no respetáis nuestros ritos ancestrales!
- ¡Cómeme el rabo trozo de mierda!

Y siempre son motivos rebatibles porque no existe ningún motivo por el que la tortura animal pueda seguir siendo legal, y no me refiero sólo a según que tradiciones existentes en este país de subnormales profundos, me refiero también al trato que sufren los pobres bichos en la granjas de engorde y los mataderos que, por ahorrarse cuatro perra son capaces de trocearlos vivos.

Ahora es tarde ya para convocarlo, pero para el año que viene, propongo que nos pillemos todo unas lanzas y vayamos a torturar hasta la muerte a los retrógrados sin sentimientos que, año tras año, provocan la vejación, la tortura y la muerte injustificada de un animal que, a diferencia de ellos, no ha hecho nada por merecerlo.

3 comentarios:

Peter Parker dijo...

¡Qué dirían si pillaramos por banda a sus mascotas y nos dedicaramos a clavarles lanzas? ¡Seriamos unos salvajes! ¡Pobres animalicos que no han hecho mal a nadie! Sin embargo, los toros, es que van provocando...

Alvaro dijo...

Aquí teníamos de juego nacional el "Pato", una especie de basquetball a caballo que se jugaba con un pato vivo en lugar de una pelota. Los jugadores se pasaban el animal agarrándolo por las patas para luego encestar en una red dispuesta a tal fin. Como se imaginan el pato no salía muy bien parado. Años después, ilustres compatriotas míos tras un exceso de actividad neuronal llegaron a la conclusión de que eso era muy cruel (lo que se dice madurar y actuar civilizadamente), y se prohibió jugar con un pato. Ahora se juega con una pelota de cuero con unas manijitas. Pero el juego se sigue llamando "Pato".

Me apunto para el linchamiento a punta de lanza a los "valientes" que lastiman al torito.

Ximi dijo...

Bien, ya tenemos un voluntario, quién es el siguiente?

Je, je, je... Pato... Je, je, je..