lunes, 11 de febrero de 2013

Yo sólo quiero hablar de mi polla


Soy un hombre, por dios, no puedes osar pedirme que no lo relativice todo basándome en el tamaño y forma de mi acomplejado pene. Es injusto que tú, hembra de mi misma especie, pretendas restar protagonismo al eje sobre el que gira mi vida desde mi más tierna infancia. No te equivoques, cuando nos encontrábamos y nos decíamos aquello de “si me enseñas lo tuyo te enseño lo mío”, en realidad sólo queríamos enseñar lo nuestro. Y recibir vuestra aprobación, tal que ahora.
¿Quieres follar? Claro, pero no porque me gustes muñeca, qué va, vamos a follar porque quiero oírte gemir de placer cuando te meta mi inmensa polla, quiero que me felicites, quiero, por favor, que se lo cuentes a tus amigas, que surja la leyenda del rabo que acabó con todas las guerras, del cipote mágico que te convirtió en princesa y te hizo surcar los cielos gracias al regalo, blanco y semilíquido que te otorgó a ti y sólo a ti. Cualquier otra cosa es inimaginable. ¿No te ha gustado? Eres una frígida. ¿Qué no me sé mover? Bueno, es que no lo voy a hacer todo yo. ¿Esperabas algo más que un aquí te pillo aquí te mato? Psé, bastante tengo yo regalándote mi gran mástil como para encima ponerme a comerte el coño. ¿Qué cuando te la metí ni siquiera lo notaste? Eso es porque tienes el coño gigante, puta. Lo único que sé es que quiero que me jalees el ego diciéndome lo maravilloso que ha sido, aunque no me vuelvas a llamar. Si no sé más de ti, sabré que es porque tienes miedo de, en caso de verme de nuevo, no poder evitar enamorarte de mí. Y de mi glorioso nardo, por supuesto.

Ah, espera, que quieres que hablemos de feminismo… Bueno, sé que mi opinión te va a resultar polémica, pero opino que las feministas son lo mismo que los machistas pero al revés. No, no, ya que lo preguntas no he leído a Simone de Beauboir, no sé quién es, pero si la sacas, por algo será. Seguro que odiaba a los hombres… Bollera seguro. Y gorda. Y fea. Porque de eso va todo, si estáis resentidas porque alguien como yo no ha querido plantar su mítica tranca en vuestro coño desaprovechado, os va a dar por escribir libros que no son más que manuales de autoayuda para no sentiros tan rechazadas por un mundo en el que se premia la belleza, y con razón. No me vengas de mujer apoderada, nena, porque no me lo creo, te gusta más chupar pollas que a un tonto un lápiz, si estás traumatizada y no lo quieres admitir es tu puto problema, pero no culpes a todo el género masculino de tus inseguridades. Si las mujeres queréis mandar, os lo curráis, como hemos hecho nosotros… La biología dice que es así, nosotros cazamos y vosotras nos coméis el miembro cuando llegamos a casa… O algo así era, tampoco presté mucha atención en ese seminario al que me invitó un colega con el que suelo ir de putas… ¿Disculpa? No, no, extranjeras siempre, que las de aquí cobran muy caro… No sé qué se habrán creído.

Pero vamos, que si lo que quieres es que hablemos de lo mal que os trata la sociedad, voy a ponerme a hablar de los equivalentes para mi género. No, no, no, no monopolices el tema, preciosa, porque voy a ir a la mía. Estoy harto ya que se hable de lo mal que estáis… Que si cobráis menos, que si se os discrimina laboralmente, que si no ocupáis puesto de poder… Bueno, ¿y qué carajo representa que le voy a hacer si yo no me voy a quedar preñado y joder el semestre a mi empresa? Egoístas, eso es lo que sois… No sé qué diantres pretendéis… Objeto sexual, dice… Francamente, eso es hilar muy fino… Lo dices como si no hubiera modelos masculinos, como si no hubiera revistas porno en las que sólo salen pollas… Claro… Es muy fácil decir que se os trata como objetos y luego vestirse como una auténtica furcia y esperar que se os diga lo bonitas que estáis, lo bien que os queda ese nuevo corte de pelo… Yo, yo, yo… Siempre se trata de ti… ¿Y mi nabo qué? ¿Quién habla de mi falo? Deberíamos hablar mucho más, joder, es lo más importante para mí, y no quisiera que se obviara… ¿Eh? Ah, perdona, es que ha pasado una pava con unas tetas que… Sí, y quería ver si tenía el culo igual de bien puesto… Fijo que con esa boca come cigalas como roscos…

Mira, guapa, podríamos ir a otro sitio más… Cómodo… No, no, pago yo, por supuesto, las cosas son así, ya sabes… Quedamos, pago la cena y luego se me permite correrme en tus tetas… Mira que sois putas, ¿eh? No, no, yo luego lo contaré, claro, no sea que mi proeza se quede sin reconocimiento… Yo no hago trabajar a mi entrepierna si no es para poder explicar luego que he pescado un pez así de grande… ¿Cómo? Ah, que te vas a casa… ¿Te llevo? Oh, te vas sola… ¿Y si…? Bueno, pues nada, ya te llamaré… ¿No hace falta? ¿Me llamarás tú a mí? ¿No? ¿Y eso? Oye, no es necesario faltar al respeto, que yo te he tratado muy bien todo este rato… En fin. ¿Ni dos besos me das? Bueno, tú sabrás, tía loca…

Yo me voy para casa, y me la menearé pensando en este escote que me llevas, so puta… Francamente, no sé por qué me esfuerzo en ligar con zorrones como tú… Luego diré igualmente que te me he follado como la perra que eres y, además… Ya estoy enamorado de mi majestuosa tranca.

2 comentarios:

Álex Esteve dijo...

Mi rabo es más importante que tu rabo.

Vania dijo...

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Vania
ariadna143@gmail.com