miércoles, 7 de mayo de 2014

Sin dejar de molestar

Hola... Sí, un momento, que me acabo de instalar...

A ver... El... Sí, por favor... ¿Funciona?

Ejem... Un, dos, sí, no, sí, probando...

¿Se me oye?

Bien, pues empecemos.

Una vez me fui de fiesta con los creadores del Asombroso mundo de Gumball, fue una locura. Una vez me presenté en las listas de PIRATA.CAT y justo después ayudé a disolverlo en Lleida. Una vez un nazi me apuntó con una pistola porque llevaba una estrella roja en la gorra. Una vez me vestí de mujer porque el segurata de la sala sólo dejaba entrar con sandalias a las chicas. Una vez acampé en una plaza rodeado de miles de personas para reclamar los derechos que nos estaban (y nos siguen) arrebatando a diario. Una vez movilicé con mis colegas a los cuerpos de seguridad de un festival de música porque los de seguridad nos habían confiscado los imperdibles que llevábamos en las orejas.

Todo esto son mis ximiaventuras, son las locuras que me hacen disfrutar de la vida, las pequeñas anécdotas que hacen que esto de existir sea un poco interesante y el hecho de poderlo contar todo es un aliciente a la hora de ser feliz. Lo que ha pasado estos últimos dos años, por otra parte, va mucho más allá de lo que podríamos catalogar como una ximiaventura corriente y típica.

Todo empezó hace muchos años, cuando mis padres tuvieron a bien enseñarme a ser crítico con el mundo que me rodea y a intentar pensar por mis propios medios llegando a mis propias conclusiones. He ido haciendo, mejor o peor, lo que he creído justo y correcto, equivocándome en el método algunas veces y vencido (aunque nunca convencido) casi siempre. No recuerdo ningún momento de mi vida en el que haya estado de acuerdo con el funcionamiento de esta sociedad, y así lo he hecho saber año tras año, convencido de que molestar es el único recurso que tenemos para hacernos oír ante esa gente que no para de repartirse nuestros derechos y libertades como si fueran las sobras de la paella del domingo.

Hace ya casi tres años que tuvo lugar uno de los acontecimientos que más han hecho temblar al poder en este país, el llamado movimiento del 15M, en el que estuve implicado hasta lo más hondo hasta que quedó claro que había sido un paso en la correcta dirección pero que debíamos empezar a dar otros distintos, por otras vías y con los objetivos más claros. Un año más tarde de acampar en las plazas para exigir que nos devolvieran lo que es nuestro se celebró el aniversario acampando de nuevo en diversas ciudades, pero la más sonada fue, como lo había sido antes, la acampada de la Puerta del Sol.

Supongo que debieron matar, violar y asaltar comercios, porque, al igual que en todas las anteriores ocasiones (igual que pasó durante la primera acampada en Lleida, mi ciudad, en la que nuestro aclamado alcalde Àngel Ros lo dispuso todo para que fuera así), se enviaron a los cuerpo de seguridad a hacer lo que, parece, mejor saben hacer, golpear a manifestantes pacíficos y pacíficas, lesionar a gente mayor, destruir, en definitiva, lo que el clamor popular pretendía construir. En cuanto lo supimos, algunos amigos y yo mismo cogimos las mochilas y esa misma noche cogimos el coche para ir a Madrid. No podíamos quedarnos impasibles ante ese atropello a los derechos humanos que, finalmente, quedaron impunes.

Vivimos de primera mano el estado policial que se instauró en la capital durante esa noche. Identificaciones aleatorias, cacheos, menosprecio por parte de los agentes de seguridad... Palpamos la paranoica sensación de sentirnos observados a cada paso por agentes de la policía secreta. Vimos agresiones, vejaciones, insultos, vimos lloros, sangre y desconsuelo. Vimos también ánimos de lucha, rabia, vimos miedo. Vimos represión.

Supongo que cuando llegué a casa al día siguiente no cabía en mí mismo. ¿Quién era el responsable de todo eso? ¿Quién había tomado la decisión de reprimir de tal manera un clamor popular limpio y pacífico? No voy a decir su nombre, pero creo que todo sabéis de quién hablo. Monté una acción, probablemente la acción más gilipollas que se ha montado nunca. Un error, desde luego, vistas las consecuencias dos años más tarde, un fallo estratégico (y probablemente un atentado contra el buen gusto) que luego he pagado caro. Molestar siempre ha sido mi objetivo, pero teniendo clara una cosa, personificar a los cargos públicos es un error, a mi parecer, porque no dejan de ser marionetas al servicio del mercado, el manual del partido, la junta directiva de la empresa dónde acabará, su dios o lo que sea. Esta gente no responde ante intereses naturales y, por tanto, nunca los he considerado personas, sino instituciones que, por cierto, deberían estar al servicio del pueblo, y no al revés, como viene siendo desde hace miles de años de esclavitud a los diferentes sistemas impuestos por quién más ha robado.

La acción incomprensiblemente fue un éxito, pero el tiro me salió por la culata, obviamente logramos molestar, pero eso hizo que la Delegada del Gobierno me denunciara por injurias y fuera detenido por la policía nacional para luego, ver como poco a poco se iban incrementando los cargos contra mí. Casi dos años ha durado el proceso que por fin culminó ayer con una sentencia firme sin posibilidad de recurso por ninguna de las partes.

Voy a tener que pagar una multa de cinco meses a razón de dos euros diarios y una indemnización de mil euros a Cristina Cifuentes que ya ha anunciado que donará a la Fundación Padre Garralda. Si bien preferiría que mi dinero no fuera a parar a una fundación católica, siento que, al menos, no cae en saco roto. También he tenido que disculparme en persona, cosa que he hecho gustoso porque soy consciente de que hay cosas que simplemente no está bien decir de según que formas y deberé publicar la sentencia en mis redes sociales (y posiblemente este blog)  para luego cerrar mis cuentas, aunque ya he empezado a abrir las nuevas.

Hemos aprendido y recordado varias cosas a raíz de todo esto, al menos yo.

En primer lugar hemos recordado que es mucho más sabio actuar con el cerebro que con el estómago, si defiendes tus posturas desde la rabia jamás obtendrás la razón porque habrá alguien que vendrá a defender las suyas con inteligencia (aunque no sea norma). Hemos recordado que no somos anónimos en Internet, que estamos tan expuestos o más que en la vida real a las consecuencias por nuestros actos. Hemos recordado que de un debate nacen más soluciones que de un insulto (aunque no sea habitual poder debatir con según quién). Hemos recordado que todo pasa y todo queda, como dijo el poeta, y que lo nuestro es pasar.

Y lo más importante, hemos recordado que, aunque intenten meternos el miedo en el cuerpo, estamos dispuestos a seguir adelante, buscando nuevas formas de lucha coherente y útil y con suficientes razones como para no parar nunca de caminar hacia lo que consideramos justo.

¡Salud y lucha a todos, y no dejéis jamás de molestar!

A continuación, os dejo las noticias en las que se ha recogido la sentencia y he encontrado, algunos más objetivos, algunos más sesgados, pero la sentencia es la que es.

Público
El Mundo
EuropaPress
ElDiario.es
La Razón
Facua
vozpópuli
GenBeta

8 comentarios:

Abraham Caribdis dijo...

Como dices, no es la acción más adecuada, pero quien no pueda entender que la legitima defensa no es solo para cuando te van a pegar una puñalada si no que también cuando te mienten y te insultan cada día, cuando te agreden las fuerzas del estado y cuando te roban libertad, derechos, sanidad, educación, vivienda... (y en estos casos la verdad es que tendrían que estar contentos de librarse solo con insultos) es extremadamente dificil que a veces la bilis que se nos está acumulando a todos acabe por explotar.
Y a quien no lo entienda solo le voy a decir que la próxima vez que descalifique a alguien se apunte que según Cifientes se merecen 4 años de cárcel.
salud!

Plakabase dijo...

Querido Ximi:
Tu intención es buena, pero como dice el refrán: “De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.
Mi triste experiencia me ha enseñado que en el mundo hay equilibrio pero no justicia. El pez grande se come al pequeño sin que venga luego nadie a pedirle explicaciones y mucho menos responsabilidades. Así ha sido siempre y así siempre será y no podemos hacer nada para cambiarlo por mucho que nos empeñemos.
No vale la pena luchar por causas perdidas.
La única solución que yo veo, mientras no podamos ser el pez grande, es actuar con astucia y en la sombra, sin llamar la atención y desde luego sin provocar a los peces grandes.
Como en el libro de “El Lazarillo de Tormes” si ellos se comen las uvas de 2 en 2, la solución es comértelas tú de 3 en 3 y callar, y algún día explotará todo, se acabará el racimo, se darán cuenta de su error y quizá lo enmienden si consiguen otro racimo.
Mientras tanto tu única preocupación debe ser que a ti no te falten tus uvas y el que se quede sin uvas que le den por culo.
En esta sociedad deshumanizada no puedes mirar por nadie más que por ti mismo.
Es cruel pero el mundo funciona así y si intentas ponerle el cascabel al gato, el gato te va a comer.

Anónimo dijo...

semble que t'ha rentat el cervell o algo semblant. Quan li dius algu puta o filldeputa l'estas insultant sense anar en el fons del significat. tothique en aquest cas es podria considerar que ho és, ven la seva imatge per diners, esta clar que no fa politica. putes marionetes de la classe politica a les ordres de mercats i rascant el que poden per la seva casta... Siempre no quedara molestar.. Salut

Esmeralda Tripiana dijo...

Me ha encantado, tu comentario, y creo que llevas toda la razón del mundo.
El poder siempre ha sido de unos pocos y dudo mucho que eso cambie. Así que a actuar con picardía y astucia como dices y tratar de evitar que nos coma el pez gordo.

Adrià dijo...

Plakabase, es usted un gran ejemplo de porqué tenemos la mierda de mundo que tenemos, pero sobretodo de porqué nos lo merecemos. O al menos la mayoría de personas que piensan como usted. Espero que se de cuenta que su actitud es la que siempre ha intentado frenar el progreso de la humanidad, es la actitud que permitió el Holocausto. Nadie que haya hecho aportaciones a la Historia, des de cualquier campo, nunca ha hecho caso, por suerte para todos usted incluido, a las ideas que usted ha expuesto.

Mal día.

S BMontero dijo...

Ximi, tengo 45 años. A lo largo de mi azarosa vida he visto y me he encontrado a mucho hideputa, la mayoría altos cargos de la Administración Pública y no creas que por estar en uno u otro partido político eran menos, o más cabrones, eran, son y serán exactamente iguales.

Sé que piensas, lo he leído, que lo que hiciste fue una equivocación, un error de estrategia y de bulto que vas a pagar y estás pagando con creces, y es posible, aunque estoy seguro que pedir disculpas habrá sido lo más duro, es más, si me pongo en tu lugar creo que habría preferido que me arrancaran las muelas con unos alicates al rojo que tener que agachar el lomo ante esa... cristiana; pero quiero que sepas que no fuiste tú sólo, tú lo estás sufriendo, es cierto e impepinable, pero miles, cientos de miles sentimos lo mismo que sentías tú cuando publicaste el tweet, en muchos casos, en mi caso, seguimos pensando lo mismo, seguimos, sigo sintiendo la misma vergüenza ajena cada vez que veo las imágenes de las cargas, los palos, o le veo la cara a esa... cristiana. Y sinceramente espero que esa... cristiana lo sepa, lo tenga claro, lo sienta en el tuétano, en el cogote y detrás de los párpados cada vez que cierre los ojos para irse a dormir.

Todo este parrafeo es para darte las gracias, Ximi. Quiero darte las gracias porque tú estás donde podría estar yo, porque tú hiciste lo que yo quería hacer y porque estás sufriendo en nombre de muchos/as, yo el primero.

Tal vez te encuentres con mucho hideputa en esta vida, te toque ver a mucho hideputa jactándose de la sentencia, tranquilo, vale más pagar con la cabeza alta y un buen corte de mangas, que cobrar mirando por encima del hombro. Y que sepas que si necesitas algo, lo que sea - menos dinero, que te conozco-, ya sabes dónde encontrarme.

Adrián Rubio dijo...

Este es un tema que supongo preocupará a todo aquel que tenga un blog de crítica social (como yo). El límite entre la libertad de expresión y lo que usualmente se conoce como libertinaje es a veces difícil de discernir, pero aunque fue desacertado insultar a alguien de esa manera la condena me parece desorbitada e injusta. En fin, ¡mucho ánimo!

Alvaro dijo...

Supongo que avisará usted cuando se vaya, y dará las nuevas direcciones para visitarlo una vez cierre todo lo que le han ordenado cerrar.
Lo seguiremos donde vaya.