sábado, 23 de mayo de 2015

Mi amigo Edu

Todos los años llego apurado, al último momento, pero este año me he pasado tres pueblos y me ha pillado la jornada de reflexión. Este blog que otrora fue mi casa se ha quedado sólo para momentos como este, escribo siempre sobre las elecciones, sobre lo que yo voy a hacer, sobre lo que me gustaría que hiciera el resto de la sociedad… Pues este año no puedo. No puedo porque en este magnífico sistema existe el concepto “jornada de reflexión”, que básicamente está ideado para que los partidos sin medios callen por imperativo legal mientras los partidos más poderosos pueden pagarse los pertinentes artículos de prensa manipulados por los medios afines y acabar la campaña como toca. Al fin y al cabo, ya han enviado tochos de votos por correo, mentido, puesto denuncias falsas e injuriado durante los últimos quince días, así que, ¿qué más da?

Así que nos os voy a recomendar a ningún partido ni a ningún candidato. Os voy a hablar de mi amigo Edu, que resulta que, maldita casualidad, es candidato al ayuntamiento.

Mi amigo Edu es más mayor que yo, puede que a estas alturas de la vida no sea relevante que alguien tenga diez años más que tú, pero me divierte meterme con su edad porque se da la circunstancia de que es historiador, así que suelo bromear con su pasado en el neolítico o le pregunto a menudo por cómo fue que le diera la primera comunión el Papa Luna. Curiosamente, mi otro amigo tiene también unos cuantos años más que yo y también estudió historia, así que hasta reciclo las bromas. Todo son ventajas. Senectud documentada.

A ver, ¿por dónde iba? Ah, sí, mi amigo Edu. A mi amigo Edu lo conocí hace cinco años, no es mucho en términos universales, pero en términos electorales es una barbaridad. Lo conocí cuando me metí en la historia esa del Partido Pirata y desde entonces nuestra vida ha girado en torno a la política. Nuestra vida siempre había girado en torno a la política, pero ahora orbitábamos juntos, y si la divina providencia quiso que un libertario y un demócrata social orbitaran juntos sin matarse, ¿quién soy yo para oponerme? ¿Me preguntáis por el Partido Pirata? Bueno, lo dejamos, de hecho, hicimos un poco más que eso y lo hundimos un pelín, junto al resto de compañeros, por el mismo motivo que hacemos todo lo que no nos conviene, por justicia y dignidad.

El 15M nos pilló en campaña por los piratas y la campaña pasó a darnos igual. Los días se sucedieron en la plaza. Asambleas, estructura, comunicados, entrevistas, comisiones, acampadas, manifestaciones… Fue un año intenso y las elecciones nos dieron igual. Sabíamos lo que iba a pasar, la derecha se iba a consolidar, así que, aunque ambos votamos, el resultado no nos importó. Teníamos nuestra lucha, nuestra lucha estaba en la calle, no en las instituciones. Pues bien, él se acabó pasando tres pueblos con la lucha, y mientras yo me distanciaba de todo por la frustración que me provocaba el 15M y el marrón de la Cifuentes, él montaba la PAH en Lleida con otros compañeros y compañeras del 15M y pasaba a ser el portavoz. No sé cuánto tiempo lo fue, no me acuerdo, podría mirarlo, pero no merece la pena, porque para mí fue eterno, y lo más curioso es que sé que a él le pareció un suspiro. Yo siempre le decía que no podía implicarse tanto, que aunque la lucha social sea un pilar fundamental de nuestras vidas, no podían vertebrarlas, pero ni caso, oiga. Un día me llamaba porque estaba parando un desahucio, otro porque quería que la gente de la PAH montara una cooperativa para sacarse algo de dinero, otro día se ocupaba un banco, otro evitaba un suicidio y a siguiente lloraba de impotencia. Siempre con sus compañeros, no me olvido, pero estoy escribiendo sobre Edu.

Mi posición siempre ha sido cómoda en este aspecto, siempre digo lo mismo, yo me voy a casa y dejo la mierda en la calle, pero él no, él lo convierte en su vida. Este es uno de los motivos por los que lo admiro y también uno de los motivos que me hacen alegrarme de no ser él. Yo esta mierda la llevaría muy mal.

La PAH se me hizo muy larga y fue muy satisfactoria, mi implicación fue mínima, pero siempre digo lo mismo “vosotros no me veis, pero estoy”. Esta es una de las mayores diferencias entre Edu y yo. Me encanta dar la nota, pero no para lo importante, no estoy dispuesto a liderar nada, no me quiero arriesgar a ser portavoz de nadie, os haré un cartel, os escribiré un manifiesto, iré a la asamblea y daré mi opinión, pero jamás caminaré delante de nadie por miedo a tropezar. Pero él ha nacido para esto, así que nos complementamos bien.

Me doy cuenta a estas alturas de que, una vez más, la estructura que me había planteado para este post se ha ido a tomar por saco y ya me da igual todo. Así que sólo vomito, mis disculpas, es lo que hay.

Hace algo más de dos años, Edu se presentó en el piso que compartía con la persona que por aquel entonces era mi pareja y me contó que le habían pedido que fuera cabeza de lista del partido que ahora lidera, que qué opinaba. Le dije que estaba como una puta cabra, que contara conmigo y que cuándo dejaba la PAH. Dejar la PAH es lo más doloroso que le he visto hacer nunca, pero sabía que era necesario, así que lo hizo, y lo hizo muy bien, cuando tocaba y como tocaba.

Yo ya había colaborado con el partido en la campaña de las autonómicas de Catalunya, sabía que iba a echarles un cable en las europeas y suponía que iba a hacer lo mismo para las municipales, pero no imaginaba que iba a hacerlo como miembro del comité de campaña, de la comisión de desarrollo de programa, no imaginaba que mi madre iba a acabar formando parte de la lista, que iba a trabajar con la parte que merecía la pena de la candidatura de los Piratas, que han vuelto a reunirse, que volvería a ver caras que sólo había visto en las plazas y, en definitiva, que me podría llegar a emocionar con una candidatura de un partido que, en fin, ni fu ni fa.

Han sido dos años muy locos, al final no me he podido implicar tanto como hubiera querido por todas las movidas en las que estoy metido, pero ahí hemos estado, a tope, y ahora termina la campaña, una campaña marcada por escándalos de corrupción en el ayuntamiento, por voluntad de unión de izquierdas, por candidaturas en las que el ego va a acabar dispersando el voto, marcada por las visitas a los barrios, las propuestas sociales, los discursos radicales y los debates interminables. Ha sido una campaña muy dura, pero se ha llevado con una dignidad inigualable.

A todo esto, Edu ha estado a la altura de las circunstancias, lo ha dado todo, alguno desconfiaba de que pudiera, pero en fin, no hay cojones a negociar con el tipo que se plantaba en La Caixa, en el Santander, en el BBVA, en Bankia y hacía que a la gente le concedieran la dación en pago porque si no, no se iba.


Mañana por la mañana me levantaré y votaré a mi amigo, no porque sea mi amigo, no porque sea la candidatura en la que me he implicado de forma desinteresada, no porque mi madre vaya en esa lista, no porque nuestra trinchera sea la misma en la mayor parte de los casos, votaré a mi amigo porque hacerlo es un ejercicio de dignidad, porque merecemos un respiro, coño, porque sé a quién voto. Y no votaría a nadie más.

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